Tras un largo silencio, el presidente francés, Nicolás Sarkozy, dio ayer una entrevista a un canal de TV estatal francés en el peor momento de su Presidencia. Sarkozy, salió en su defensa y en la de su Gobierno y denunció las "calumnias" que les apuntan como beneficiarios de dinero negro de la multimillonaria Liliane Bettencourt, heredera de L’Oréal.
El mandatario habló de su entorno y se refirió directamente a su ministro de Trabajo, Eric Woerth, para defender su trabajo, su honestidad y su buen proceder al demostrar, luego de una investigación oficial, que no tenía nada que ver con las irregularidades del financiamiento político y la relación con la multimillonaria Bettencourt. Sin embargo el presidente admitió que ha recomendado a Woerth que se desprenda de su cargo de tesorero de la Unión por un Movimiento Popular (UMP, en el gobierno). Esa recomendación, precisó Sarkozy, tiene como fin que Woerth se centre en la defensa del proyecto de ley de reforma de las pensiones, que tiene previsto aprobar el Gobierno y que prevé retrasar en dos años, hasta los 62, la edad legal de jubilación en Francia.
Sarkozy manifestó su "total confianza" en Woerth y confirmó que será él quien llevará adelante la reforma de las pensiones, con lo que excluyó al ministro de una remodelación del Gobierno, que, eso sí, confirmó que se anunciará a finales de octubre próximo.
El presidente, entrevistado por el canal de televisión France 2, aseguró que "estaba preparado" para lo que, reiteró, es además una "campaña" en su contra por presuntas irregularidades en la financiación de su partido.
Pero calificó de "vergüenza" que se haya dicho que él mismo cobró dinero de manos de la propia Bettencourt cuando se vio con ésta "en dos o tres ocasiones" a lo largo de 17 años.
