Una sensación de preocupación en la comunidad mundial y una actitud desafiante de la oposición venezolana pudieron observarse ayer tras la detención del alcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, por su presunta participación en un golpe de Estado.

El opositor Ledezma fue electo en 2009 y reelecto en 2013 como alcalde metropolitano, que es la primera autoridad del Distrito Metropolitano de Caracas, integrado por cinco municipios: Libertador, Baruta, Chacao, El Hatillo y Sucre.

La fiscalía venezolana dijo ayer que iba a presentar cargos contra el opositor Ledezma, detenido el día anterior por presuntamente participar en una conspiración para derrocar al presidente Nicolás Maduro.

El mandatario socialista acusó el jueves a Ledezma, junto a la depuesta diputada María Corina Machado y al detenido Leopoldo López, de planear un golpe de Estado alentado por EEUU y que supuestamente se realizaría este febrero.

El alcalde (intendente), un veterano político de 59 años, fue detenido el jueves por la tarde y fue llevado al servicio de inteligencia. En un comunicado, la Fiscalía dijo que la detención se realizó “por estar presuntamente incurso en hechos conspirativos para organizar y ejecutar actos violentos contra el gobierno democráticamente constituido”.

Desde que Maduro asumió el poder tras el fallecimiento de Hugo Chávez, ha denunciado una decena de atentados frustrados en su contra sin mostrar pruebas contundentes.

El jueves pasado, durante un acto en Caracas, Maduro se refirió a la declaración publicada la semana pasada conjuntamente por los opositores Ledezma, Machado y López en la que propusieron un “Acuerdo Nacional hacia la Transición” en Venezuela. “Aquí está el comunicado, llamando al golpe”, dijo Maduro.

Ledezma fue detenido el jueves por funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) en la sede de su partido en el

barrio El Rosal en el Este de Caracas, capital venezolana. La pasada semana el alcalde del municipio Libertador de Caracas, el chavista Jorge Rodríguez, acusó a Ledezma y al diputado opositor Julio Borges de ser los autores intelectuales del intento de golpe de Estado desarticulado, según anuncio Maduro, un día antes de que se llevase a cabo el pasado 12 de febrero.

El presidente del parlamento venezolano, el oficialista Diosdado Cabello, aseguró que en el supuesto complot,

identificado como “plan Jericó”, estaban involucrados Ledezma, Borges, Machado y Diego Arria, ex embajador de Venezuela en la ONU.

La esposa de Ledezma, Mitzy Capriles, afirmó que el alcalde fue detenido con “agresividad terrible. Funcionarios encapuchados dispararon en varias oportunidades y se llevaron a Antonio a empujones”. “La información que tengo es que al alcalde se lo llevaron detenido más de 80 funcionarios, todo un despliegue para llevárselo, no le presentaron una orden de detención”, había dicho el abogado del dirigente, Omar Estacio, a Unión Radio. “Llegaron sin orden de allanamiento e hicieron caso omiso a nuestras quejas; nos golpearon y empujaron, rompieron la puerta de vidrio y sacaron a golpes y empujones al alcalde”, relató el diputado Richard Blanco, también dirigente de la Alianza Bravo Pueblo (ABP), el partido que dirige Ledezma.

El portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, dijo ayer que el Gobierno estadounidense está considerando “herramientas” adicionales para encauzar a Venezuela hacia una dirección más positiva. El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, pidió que se le respete a Ledezma el debido proceso. Dirigentes opositores se concentraron ayer en el Este caraqueño para pedir la liberación de Ledezma. Además, jóvenes se enfrentaron con piedras a las fuerzas de seguridad en la ciudad de San Cristóbal.