El presidente de Alemania, Horst Koehler, renunció ayer en medio de un escándalo político tras relacionar la presencia de tropas alemanas en Afganistán con intereses económicos. "Renuncio a mi cargo de presidente federal con efecto inmediato. Fue un honor para mí servir a Alemania como presidente", declaró Koehler, de 67 años, en una conferencia de prensa en Berlín.
El renunciante presidente, el primero en abandonar el cargo de esta manera en la historia alemana, es miembro del partido Unión Cristiano-Demócrata (UDC), de la canciller alemana, Angela Merkel.
El 22 de mayo, durante una visita a las tropas alemanas en Afganistán, Koehler pareció justificar la presencia de efectivos germánicos en el extranjeros para proteger los intereses económicos de Alemania. "Un país de nuestro tamaño, que está centrado en las exportaciones y por tanto su dependencia en el comercio exterior, debe ser consciente de que los despliegues militares son necesarios en una emergencia para proteger nuestros intereses, por ejemplo en lo que se refiere a las rutas comerciales", dijo a un radio alemana.
