Los ministros de Economía y Finanzas del G-20, entre ellos, Amado Boudou de Argentina, acordaron ayer mantener los planes de estímulo para consolidar los indicios de recuperación de la economía mundial e hicieron un llamamiento en contra de la complacencia y el exceso de confianza.

Los ministros y los presidentes de los bancos centrales se reunieron en Londres para preparar la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de los próximos días 24 y 25 en Pittsburgh (EEUU), y evitaron cualquier muestra de triunfalismo frente a los "brotes verdes" que empiezan a surgir en diversos indicadores económicos.

La cita se celebró después de que países como Alemania, Francia, Japón o Australia hayan confirmado su salida de la recesión y de que el Fondo Monetario Internacional (FMI) revisará al alza las previsiones de crecimiento mundial para el año próximo.

Pero los ministros del G-20 coincidieron en que queda todavía un largo camino por recorrer y que por lo tanto seguirán aplicando las medidas de apoyo aprobadas en las últimas dos cumbres del grupo, incluidas las monetarias y fiscales, "hasta que garanticemos la recuperación", manifestó el ministro británico, Alistair Darling.

La reunión comenzó con una intervención del primer ministro británico, Gordon Brown, uno de los principales arquitectos del consenso construido en torno al G-20 en los últimos meses, quien alertó contra el "grave error" que supondría abandonar los planes de gasto público y de estímulo fiscal en estos momentos.