Buenos Aires, 1 de junio.- El mayor fabricante de coches de Estados Unidos, General Motors, presentó hoy la solicitud de suspensión de pagos ante un tribunal de Nueva York, la única vía que le queda a la empresa para salvar su existencia.

Según Dpa, para sanear sus cuentas, la matriz de Opel tendrá que ser nacionalizada en gran medida. La centenaria compañía se encuentra en el límite entre empezar de nuevo o quebrar.

En el transcurso de un mes, dos de los tres grandes fabricantes de automóviles estadounidenses (GM y su rival Chrysler) se encuentran al borde del colapso. Sólo Ford, pese a sus millonarias pérdidas, seguirá adelante sin ayudas estatales.

El gobierno estadounidense planea un nuevo comienzo para GM mediante un rápido proceso de insolvencia de entre 60 y 90 días. El Estado adquirirá un 72 por ciento del nuevo consorcio y seguirá financiando su saneamiento. Para ello serán necesarios unos 50.000 millones de dólares (incluidas las inyecciones financieras recibidas hasta ahora, de casi 20.000 millones de dólares.

En tanto, el fabricante alemán Opel logró nuevos inversores antes de que la matriz (GM) solicitara la suspensión de pagos. La compañía estará protegida jurídicamente a través de un modelo de fideicomiso.

Las posibilidades de supervivencia de GM aumentaron el fin de semana casi en el último minuto gracias a un acuerdo con la mayoría de los acreedores. Éstos recibirán un diez por ciento del nuevo consorcio a cambio de cancelar unas deudas de 27.000 millones. Posteriormente, la participación podría aumentar hasta un 25 por ciento.

El sindicato de trabajadores de la automoción (UAW) también aceptó cancelar la deuda a cambio de un 17,5 por ciento de participación en la compañía. Los accionistas actuales se van prácticamente con las manos vacías.