Egipto.- Eran las 2.26 de la mañana del jueves. El avión acababa de entrar en el espacio aéreo de Egipto. De acuerdo a las estimaciones, en 50 minutos ya iba a estar en destino. Sin embargo algo cambió los planes: sonó la primera alarma y el humo comenzó a salir justo detrás de la cabina de vuelo.
Así empezó el pánico arriba del avión de la aerolínea Egyptair, que viajaba con 66 personas a bordo y que se estrelló en el Mediterráneo la semana pasada y cuya investigación aún sigue abierta.
Tres minutos desde comenzado el problema, a las 2.29 horas, un error afectó a la segunda unidad de control de vuelo al ordenador que controla los alerones. A las 2.33, desapareció del radar, perdió el contacto, su rastro se desvaneció.
Toda esta información pudo conocerse porque los mensajes quedaron grabados en un sistema automático y luego enviados a la sala de operaciones de la aerolínea egipcia, según comunicó la Oficina de Investigación y Análisis francesa que participa en el comité de investigación.
Lo que se sabe después es lo de los dos giros bruscos y el final: el A320 se estrelló en el Mediterráneo.
‘Estamos revisando toda la información pero es demasiado pronto para hacer juicios o tomar decisiones en virtud de una sola fuente de información como los mensajes de ACARS que son señales o indicadores que podrían deberse a causas diferentes por lo que se requiere análisis adicionales’, aseguraron desde el Ministerio de Aviación Civil egipcio.
Son muchos los interrogantes que aún permanecen abiertos. Uno de ellos es por qué el capitán Mohamed Shokeir, un piloto que llevaba 6.275 horas de vuelo- no emitió ningún tipo de llamada de emergencia.
Ante todos los misterios que aún resta develar, tanto las autoridades egipcias como las francesas, país del cual partió el vuelo, piden cautela y aseguran que todos los escenarios son posibles, en alusión a que no descartan que se tratase de un atentado.
Fuente: La Nación
