El depuesto presidente catalán Carles Puigdemont y cuatro exconsejeros del gobierno regional se entregaron el domingo a la policía de Bélgica, después de que España emitió una orden de arresto en su contra por sedición y rebelión. Los cinco políticos catalanes son requeridos por Madrid por sus acciones relacionadas con la campaña secesionista de Cataluña, de la cual Puigdemont se ha convertido en la cara más visible. Entre otros cargos se cuentan malversación de fondos públicos y desobediencia para llevar adelante una campaña por la independencia, que ha sumergido a España en la peor crisis política en décadas después de que el país lograra escapar de una profunda recesión. Madrid ha tomado el control administrativo de Cataluña, hasta hace poco una comunidad autónoma, y convocó a nuevas elecciones. Dos sondeos publicados el domingo indican que los partidos independentistas de Cataluña ganarán las elecciones del próximo mes, aunque podrían quedarse sin los votos necesarios para conseguir una mayoría parlamentaria que les permita seguir adelante con sus esfuerzos para escindirse de España. Puigdemont viajó a Bélgica poco después de que Madrid anunció el cese del Gobierno catalán. El domingo por la mañana, el depuesto presidente regional y cuatro de sus exconsejeros se presentaron ante la policía en Bruselas. Un juez revisará el caso de los acusados el domingo por la tarde y tendrá plazo hasta el lunes por mañana para decidir si se cumplen los protocolos para una extradición. De acuerdo a las normas europeas, los acusados en Bélgica pueden acceder a una orden de extradición, el juez puede fijar fianza o detenerlos.
