Los griegos han recibido a regañadientes y con muchas incertidumbre las estrictas medidas de austeridad impuestas al país por sus socios europeos y por el Fondo Monetario Internacional (FMI) para concederle préstamos inéditos de 110 mil millones de euros inédito créditos que eviten que su elevada deuda le empuje a la bancarrota.
Buena prueba del descontento general son las manifestaciones y huelgas de diverso alcance que afectaron hoy a algunos distritos de Atenas, el anuncio de más paros para hoy y la convocatoria de una huelga general para mañana.
Este resistencia abre un interrogante sobre si las autoridades griegas podrán cumplir con el ajuste frente a la presión popular que amenaza con convertirse en una copia de la crisis de Argentina en 2001 que terminó con el gobierno de Fernando de la Rúa, con 5 presidentes y un multimillonario default, sin cortar la irreparable pérdida de vidas humanas.
Por el centro de la capital helena desfilaron ayer los camiones de recolección de basura para protestar por las draconianas medidas gubernamentales, pero hoy las movilizaciones obligarán a cancelar un centenar de vuelos nacionales e internacionales y los hospitales públicos sólo atenderán casos urgentes.
También salieron ayer a la calle miembros de la Policía y de los cuerpos de Tierra, Mar y Aire del Ejército, en un caso sin precedentes en la historia moderna de Grecia.
El denominador común de estas protestas son los recortes salariales, la subida de los impuestos y el retraso de la edad de jubilación que el primer ministro, Yorgos Papandréu aceptó para acceder al paquete de rescate de 80.000 millones de euros de la Eurozona y de 30.000 millones del FMI hasta 2012.
El ministro de Finanzas, Yorgos Papaconstantínu, aplaudió esta medida del BCE, pero también criticó la tardanza de la Unión Europea en conceder la asistencia financiera a Grecia, atribuida en gran parte a la canciller alemana, Angela Merkel, por imperativos de la política interna germana.
Papaconstantínu declaró que Grecia también está en condiciones ahora de "aprovechar un capital nunca visto a nivel mundial" para cumplir con sus compromisos.
En la búsqueda de culpables por la actual crisis financiera de Grecia, con una deuda acumulada de 273.000 millones de euros, el presidente Carolos Papulias exigió ayer durante una reunión con Papandréu que sean castigados los principales responsables, como los evasores de impuestos.
Esas personas se enriquecieron en las últimas décadas al no pagar los impuestos como deberían, según dijo el jefe del Estado en su encuentro con el jefe de Gobierno.
El acuerdo alcanzado el domingo con la Unión Europea y el FMI debe todavía ser ratificado por los jefes de gobierno de la Eurozona en una cumbre extraordinaria que se celebrará el viernes día 7.
Atenas debe reembolsar 9.000 millones en bonos el día 19, por lo que el dinero debe llegar a Atenas en menos de 12 días. Además, el reticente Parlamento alemán debe dar su visto bueno.

