Hugo Chávez había advertido que, de ganar, su prioridad será aplicar un ‘cerrojo‘ para que Venezuela nunca se desvíe de la senda socialista marcada por su Gobierno. Ese plan incluiría medidas radicales y profundos cambios en su gabinete, incluyendo la figura clave del vicepresidente.
Pero el principal reto e incertidumbre para el chavismo seguirá siendo el espinoso tema de la sucesión. Chávez aseguró haber superado el cáncer, cinco meses después de la última operación para extirpar un segundo tumor en la zona
pélvica, pero expertos creen que deben pasar varios años ante de declarar a un paciente en total remisión.
El presidente no vería su cargo en juego al menos hasta el 2016, cuando la Constitución permite un referendo revocatorio.
Para Capriles, en tanto, una derrota por amplia brecha implicara una seria amenaza a su liderazgo al frente de la coalición opositora y podrían volver a surgir disensos sobre la nueva estrategia para enfrentar a Chávez a pocos meses de la elección de gobernadores en diciembre y de alcaldes en abril.
La agenda económica de un Chávez reelecto tendría como prioridad la búsqueda de más fondos para financiar sus nuevos planes de vivienda, empleo, pensiones y subsidios. El Gobierno promete elevar en más de un tercio la producción petrolera hasta el 2014, una meta clave para poder captar divisas que permitan hacer realidad sus proyectos de diversificación hacia otras industrias.

