Los ajustes presupuestarios que se suceden, sin tregua, en Europa fueron el detonante ayer de la primera huelga de las tres centrales sindicales que agrupan a los empleados públicos en España contra el Gobierno de José Luis Luis Rodríguez Zapatero y una inusual protesta con más de 50.000 personas en Cophenague, capital de Dinamarca.
En España, que recientemente anunció el recorte de 5% en el salario de los funcionarios públicos y el congelamiento de salarios y pensiones, vivió un paro de 24 horas en medio de cruces y desmentidas por el alcance que la protesta tuvo. Según los sindicatos que realizaron la protesta, el paro habría tenido una adhesión del 75%, mientras que desde el Gobierno se informó de una impacto de sólo un 15%.
Casi 2,5 millones de empleados públicos estaban convocados por la UGT, CC.OO y la Central Sindical Independiente y de Funciones (CSI-CSIF), a la que se sumaron también otras fuerzas sindicales que realizaron más de 60 actos por toda España, aunque se garantizó las prestaciones mínimas en la mayoría de las provincias y ayuntamientos.
El reclamo de los organizadores se centró en la rebaja salarial incluida en el ajuste de Zapatero que -argumentan- además de ser una agresión sin precedentes, vulnera un acuerdo en vigor que ya contemplaba un escenario de crisis en los salarios del sector. La huelga general abarca a todos los empleados públicos de España, salvo a los controladores aéreos y a la policía. Así, datos recogidos por la Federación de Sanidad y Sectores Sociosanitarios de CCOO (FSS-CCOO) indican que el 65% del personal de la Sanidad pública cumplió con la medida. En Cataluña, un grupo de trabajadores bloqueó esta mañana durante más de una hora el acceso al Puerto de Barcelona y provocó una gigantesca congestión de tránsito. En el resto de Cataluña persistió el paro total en ferrocarriles de la Generalitat y en la TV pública. El seguimiento también fue total, siempre según datos de los convocantes, en autobuses municipales de Burgos y Cantabria, comunidad esta última en la que tampoco funcionan Renfe y Feve. En Madrid, el eje de la Castellana hasta el Paseo del Prado, sufrió durante toda la mañana fuertes demoras de tráfico debido a diversas concentraciones de trabajadores ante los ministerios ubicados en esas vías de la capital.
La de ayer es la quinta huelga en el sector público desde 1988, cuando los trabajadores del sector realizaron paros parciales contra la política social del gobierno, por entonces encabezado por el también socialista Felipe González, que desembocaron en una huelga general en diciembre de ese año.

