Barcelona, 6 de noviembre.Por décadas los turistas han visitado los retorcidos chapiteles del icónico templo barcelonés de La Sagrada Familia, pero a 128 años del inicio de su construcción fieles católicos asistirán el domingo al primer servicio religioso en el lugar.

El Papa Benedicto XVI celebrará una misa para entregar su
bendición oficial a la iglesia diseñada por el arquitecto
Antoni Gaudí, cuyas obras y esculturas adornan a la ciudad en
la región de Cataluña.

El Papa consagrará a La Sagrada Familia durante una visita
al norte de España, luego de reunirse el sábado con peregrinos
en el santuario de San Santiago, santo patrono de España, en
Santiago de Compostela.

Aunque no está programado que los trabajos estén concluidos
por muchos años en la intrincada y colorida Sagrada Familia, se
ha avanzado lo suficiente para recibir al pontífice, incluyendo
la instalación a ultimo minuto de ventanales de colores.
Jordi Bonet Armengol, jefe de arquitectos de la catedral y
séptimo sucesor de Gaudí, espera que la visita del Papa brinde
el impulso necesario para terminar el trabajo.

Bajo instrucciones de Gaudí, quien murió en 1926, la
construcción esté siendo financiada por donaciones privadas y
contribuciones de los visitantes.

Se espera que el Papa afronte protestas el domingo en
Barcelona, que van desde personas que rechazan la postura de la
Iglesia Católica respecto de la homosexualidad, a residentes
que se quejan por las molestias y los costos de la visita del
pontífice.

‘Hay toda clase de protestas, pero vivimos en democracia y
deberíamos dejar que los creyentes disfruten esto‘, dijo Petita
Martin, de 68 años, quien se sentía decepcionada porque no
podrá asistir a la misa, pero planea saludar al Papa en la ruta
de su procesión el domingo.

‘La Sagrada Familia es una joya y una gran propaganda para
Barcelona‘, afirmó. Bonet espera ansiosamente la gira que dará al Papa de la iglesia ornamentada.

‘El traerá un mensaje de espiritualidad y es un estímulo
para finalizar las obras (…) La construcción muestra que
mediante el arte podemos lograr la espiritualidad que la gente
necesita tanto‘, sostuvo.

Queda mucho por hacer para terminar la iglesia, incluyendo
montar la torre central de 170 metros. Pero Bonet promete que
los trabajos no llevarán otro siglo si los visitantes siguen
siendo tan generosos.