Washington, 9 de marzo.- El presidente de EE.UU., Barack Obama, eliminó hoy las restricciones impuestas por el Gobierno anterior sobre el uso de fondos públicos en los estudios con células madre embrionarias, e indicó que la ciencia no está reñida con los valores morales.
"Apoyaremos vigorosamente a los científicos que persigan esta investigación", dijo Obama durante una ceremonia en el Salón Este de la Casa Blanca, al emitir una orden ejecutiva que revierte una decisión adoptada en 2001 por su antecesor, George W. Bush, y un memorando para restablecer la "integridad científica".
Al describirse como un "hombre de fe", Obama aseveró que "los milagros médicos no ocurren simplemente por accidente", sino que son fruto de "investigaciones costosas y concienzudas" y "de un Gobierno dispuesto a apoyar ese trabajo".
"Cuando el Gobierno no hace estas inversiones, se pierden las oportunidades, no se exploran caminos prometedores. Algunos de nuestros mejores científicos se van a otros países que patrocinen su trabajo, y esos países pueden llevarnos la delantera en los avances que transforman nuestras vidas", advirtió.
Obama destacó que hay un consenso en todo el espectro político sobre estas investigaciones, y lamentó que el Gobierno de Bush haya impuesto una "falsa elección entre la ciencia y los valores morales" porque, a su juicio, ambos conceptos no están reñidos para "aliviar el sufrimiento humano".
El memorando ordena elaborar una estrategia en aras de la "integridad científica" en la toma de decisiones del Gobierno, en la que los asesores científicos sean seleccionados por su historial y experiencia "y no por sus políticas o ideología", dijo.
Según Obama, la orden ejecutiva permitirá que los científicos, como los que acudieron a la ceremonia, realicen su trabajo "libre de manipulación o coerción" política, y hablen abiertamente aún cuando se trate de asuntos "incómodos".
No obstante, dijo que elaborará pautas estrictas sobre la investigación con nuevas líneas de células madre y prohibirá la clonación para la reproducción humana.
El mandatario estadounidense cumple así otra de sus promesas electorales, aunque la orden ejecutiva volvió a atizar el debate sobre el uso de las células madre para fines terapéuticos.
Las células madre embrionarias tienen el potencial de convertirse en cualquier célula en el cuerpo y regenerar los tejidos, pero afrontan fuerte oposición de conservadores porque se extraen de embriones destruidos en el proceso.
Según sus partidarios, desde la ex primera dama Nancy Reagan hasta el fallecido actor Christopher Reeve, el uso de esas células podría agilizar el hallazgo de curas para enfermedades como el mal de Lou Gherig o el de Parkinson, Alzheimer, la diabetes, esclerosis múltiple, parálisis y otras lesiones de la médula espinal.
Pero líderes conservadores replican que la continua destrucción de embriones no ha arrojado resultados prometedores después de una década de investigaciones públicas y privadas en todo el mundo.
Más bien, "hasta la fecha han causado serios problemas, incluyendo tumores en pruebas con animales", dijo en un comunicado el senador republicano, Sam Brownback, quien apoya el uso de células madre adultas que "no generan graves preocupaciones morales".
En ese mismo sentido se expresó el líder de la minoría republicana en la Cámara de Representantes, John Boehner, quien se opone al uso de fondos públicos para trabajos que impliquen la destrucción de embriones.
Al presentarse como un férreo defensor de la vida, Bush restringió el uso de fondos públicos a tan sólo 21 líneas de células madre embrionarias que fueron creadas antes del 9 de agosto de 2001, pero las investigaciones privadas lograron crear centenares más.
Una ley federal prohíbe el uso de fondos públicos para nuevas líneas de células madre si se destruyen embriones en el proceso, aunque esas investigaciones podrán continuar en laboratorios que reciben fondos privados.
El anuncio de hoy abre la puerta para que las instituciones y laboratorios puedan ahora solicitar fondos públicos para continuar las investigaciones ya en marcha.
Apoyo de la comunidad científica
En el Reino Unido, país reconocido por sus estudios en esta materia, temen haya una fuga de cerebros hacia Estados Unidos.
Imposibilitados por los recursos gubernamentales hasta ahora escasos en Estados Unidos, el científco británico optaba por trabajar en otros países y ahora ve la opción de migrar, señala el Times de ese estado unitario.
“Nosotros queremos mantener a los científicos británicos en Gran Bretaña pero si el NIH (siglas en inglés de los Institutos Nacionales de Salud americanos) provee mucho dinero disponible, eso tentará a mucha gente”, comenta Stephen Minger, científico especializado en células madres que dejó los Estados Unidos por Gran Bretaña, dadas las actitudes más entusiastas de ese gobierno en la investigación.
El republicano Geroge Bush se oponía a esta práctica dado que las células, al ser generadas a través de embriones destruidos en el proceso, atentaban contra la vida. Posición apoyada también por los grupos en contra del aborto.
Si bien Bush limitó el dinero estipulado para el NHI, los científicos en ese país siempre tuvieron la posibilidad de utilizar fondos privados, así como los provistos por ciertos estados de esa nación.
La opinión de la Iglesia Católica
El diario vaticano L’Osservatore Romano calificó de "profundamente inmoral y superflua" la investigación sobre células madre embrionarias.
El diario recordó además que "el embrión es un sujeto en su significado ontológico" y que "el reconocimiento de la dignidad personal debe ser extendido a todas las fases de la existencia. Sobre esta madurez del pensamiento se funda una real democracia".
"La posición de la Iglesia Católica fue expresada en varias ocasiones en previsión de la posibilidad de que las limitaciones a la financiación para las investigaciones sobre las células madre embrionarias pudiesen ser removidas", recordó.
Según la agencia Ansa, el sábado pasado el diario vaticano citó una nota de los obispos estadounidenses en la cual se afirmaba que "una vez superada la fundamental línea moral que nos impide tratar a los seres humanos como meros objetos de investigación, no existirá más un punto de arresto".
Ahora, se lamentó, "el dinero de los contribuyentes norteamericanos será destinado a tal investigación, profundamente inmoral y superflua".
