Empañando el primer aniversario del triunfo de Barack Obama en las elecciones presidenciales de EEUU, el Partido Republicano arrebató a los demócratas dos gobernaciones claves.
El partido opositor triunfó por partida doble el martes pasado con el apoyo mayoritario de los mismos independientes que hace un año eligieron presidente a Obama, en un claro llamado de advertencia para el oficialismo de cara a las legislativas del año próximo.
En un doblete esperanzador para un partido que busca recomponerse tras ser desbancado del poder, los republicanos ganaron las gobernaciones de Virginia y Nueva Jersey, dos Estados potencialmente decisivos en cualquier elección en EEUU.
La Casa Blanca minimizó los traspiés y dijo que las elecciones en esos Estados fueron sobre asuntos o personalidades locales que no tienen nada que ver con Obama.
Además, no todas fueron derrotas para los demócratas en el puñado de elecciones locales del martes en EEUU, según mostraron ayer los escrutinios finales.
Los demócratas ganaron una banca de diputados por el Estado de Nueva York que pertenecía a un republicano, en una elección que evidenció fisuras en la oposición e ilustró las dificultades que podría experimentar para capitalizar cualquier descontento con Obama o los demócratas en las elecciones legislativas de 2010.
Los demócratas también se quedaron con otra banca vacante de la Cámara de Representantes por el Estado de California, aunque en un triunfo ampliamente esperado.
Los habitantes del Estado de Maine, en tanto, rechazaron en un plebiscito una ley estatal que permitía el casamiento homosexual, mientras que los residentes de Ohio aprobaron la apertura de casinos y un grupo de grandes ciudades eligió alcalde, entre ellas Nueva York, donde Michael Bloomberg ganó un tercer mandato.
Las elecciones en Nueva Jersey y Virginia eran consideradas un mini-referendo sobre el primer año de gestión de Obama y una prueba de la influencia que conserva el presidente.
Con las elecciones legislativas a la vista, analistas dicen que legisladores demócratas de distritos moderados o conservadores serán reacios a apoyar a Obama en cuestiones como la reforma sanitaria luego de que los comicios en Virginia y Nueva Jersey mostraron los riesgos que se pueden correr en casa.
El presidente hizo activa campaña a favor de los destronados gobernadores de Virginia y Nueva Jersey, Creigh Deeds y Jon Corzine, respectivamente, pero los votantes igual los rechazaron y optaron por los republicanos Bob McDonnell y Chris Christie.

