El presidente de Chile, Sebastián Piñera, presentó ayer un proyecto para que se elimine gradualmente el descuento destinado a Salud, que alcanza al 7 por ciento, para las pensiones del cuarenta por ciento más pobre de la población.
La medida estaba incluida entre las promesas de campaña del mandatario conservador y era además una antigua aspiración de los jubilados, aunque esperaban una eliminación total del descuento para todo el sector pasivo, que suma unos dos millones de personas.
"Es un buen momento de proponerle al país un nuevo trato con los adultos mayores", dijo Piñera al hacer el anuncio, en un acto celebrado en el sector obrero de "Pedro Aguirre Cerda", de la capital chilena.
La medida, según fuentes gubernamentales, beneficiará a unos 770 mil jubilados de los sectores más pobres de la población y se concretará por etapas. La primera, que según Piñera entrará en vigor el próximo octubre, con una reducción gradual del descuento para las pensiones del 20 por ciento más pobre de la población, cuya eliminación total se alcanzará en un plazo de doce meses.
Entonces se iniciará la reducción gradual para el segundo quintil más pobre, que completará la eliminación total del descuento de Salud en octubre de 2013. Desde ese mes se aplicará una reducción desde el 7 al 5 por ciento del descuento a los jubilados del tercer quintil de la población, que corresponde ya a la clase media.
"Si las cosas van como queremos, en octubre del próximo año el 20 por ciento de nuestros adultos más vulnerables no van a tener el descuento del 7 por ciento de salud, lo cual significa que sus pensiones van a ser un 7 por ciento mejores de lo que son hoy día", precisó Piñera durante el acto.
"Todos los adultos mayores pertenecientes al 40 por ciento más vulnerable de la sociedad van a tener un descuento igual a cero durante nuestro gobierno", añadió el mandatario, que debe dejar el cargo en marzo de 2014.
"Sé que esto ha sido una aspiración durante mucho tiempo. Sé también que muchos gobiernos consideraron esta medida muchas veces, pero eso no es lo importante, lo importe es que ahora tenemos la oportunidad de hacerlo realidad", sostuvo Sebastián Piñera.
Con un discurso conciliador, el mandatario pidió a todos los sectores parlamentarios que aprueben la iniciativa con rapidez, para que el beneficio comience a regir desde octubre de este año.
Según el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, el proyecto tendrá un costo anual de 120 millones de dólares, que el 2020 se incrementará a unos 200 millones, por el aumento en el número de pensionados.
La oposición, por su parte, criticó la propuesta. "Es realmente mezquina, con mucha letra chica", estimó el senador socialista Juan Pablo Letelier. Cuestionó, además, la gradualidad y la falta de universalidad. En la misma línea, el presidente del Senado, el opositor Guido Girardi, opinó que "el proyecto del gobierno marginará a la gran mayoría de los pensionados".

