El Gobierno brasileño de Dilma Rousseff, principal accionista de Petrobras, aceptó ayer la renuncia de la dirección de la petrolera, luego de que la empresa perdiera más de la mitad de su valor de mercado en cuatro meses por un gigantesco escándalo de corrupción.

La presidenta de Petrobras y otros altos cargos renunciaron ayer en medio del escándalo de corrupción, que abrió la carrera para encontrar reemplazantes.