Buenos Aires, 21 de junio.- Los malos sueños infantiles habitualmente no son un desorden importante, pero si son recurrentes pueden alterar el descanso nocturno de los padres, y requerir una consulta psicológica por el impacto que pueden tener en el niño, desde miedo a dormirse o a la noche, hasta irritabilidad, fatiga diurna o ansiedad.
“Caídas al vacío, persecuciones, ataques, pérdidas de seres queridos, criaturas monstruosas, amenazas de todo tipo, animales gigantescos, demonios… Son algunos de los temas más habituales de los sueños aterradores y pesadillas perturbadoras a los que son especialmente proclives los niños”, explica la psicóloga clínica y experta en puericultura Marichu Hidalgo.
De acuerdo a esta experta “los pequeños son especialmente propensos a experimentar sueños muy vívidos, de contenido desagradable y terrorífico, que les provocan miedo y ansiedad. Todo ello con el añadido de que suelen recordar sus sueños aterradores y, en algunos casos, incluso creen que lo que han soñado es un hecho real”.
Según explica el psicólogo clínico y orientador escolar José Luis García Castro, en su informe ‘El niño que no quiere dormir, Pesadillas y Terrores Nocturnos’, “las pesadillas pueden ser aterradoras para el niño y también para los padres, y son resultado de sentimientos de inseguridad, ansiedades, miedos o preocupaciones”.
De acuerdo a este estudio de la psicología infantil las pesadillas “aparecen con más frecuencia en niños de edades comprendidas entre los 3 y 5 años, y se calcula que las sufren entre el 10 y 50 por ciento de los pequeños”.
Para García Castro, los programas de televisión y las lecturas o cuentos de contenido violento, sobre todo antes de ir a la cama, así como las situaciones estresantes vividas a lo largo del día, también favorecen la aparición de pesadillas.
“Aunque el niño puede no ser capaz de indicar exactamente qué le está afectando, pueden sacarse algunas claves a partir de su comportamiento y conversando con él. Cualquiera que sea la causa, los niños inseguros, preocupados o con ansiedad tienen más probabilidades de tener pesadillas” según García Castro.
“La mayoría de las pesadillas que padecen los niños las causan las agresiones del entorno familiar, escolar o social y el agresor más frecuente que aparece en ellas toma forma de monstruos, soldados, terroristas o animales”, concluye Marichu Hidalgo.

