Los ciudadanos de Perú irán hoy a las urnas para elegir en segunda vuelta al sucesor del presidente Ollanta Humala, y la opción entre la populista de derecha Keiko Fujimori y el liberal Pedro Pablo Kuczynski sugiere la posibilidad de revisar el modelo político, económico y social que predominó en el país durante los últimos 15 años.
Los candidatos -aliados para el balotaje de 2011 que Fujimori perdió ante Humala- protagonizaron una campaña intensa y áspera, centrada en el debate de las políticas de seguridad ciudadana y en acusaciones cruzadas de supuestos nexos con el narcotráfico.
Keiko sobresalió por su discurso de ‘mano dura’ y las polémicas propuestas de sacar a las Fuerzas Armadas a las calles y construir cárceles a más de 4.000 metros de altitud para recluir en ellas a los delincuentes más peligrosos.
Esa prédica la acercó a la imagen de su padre, Alberto Fujimori, el presidente que entre 1990 y 2000 gobernó con mano de hierro, redujo el delito común y derrotó al terrorismo, pero cometió graves violaciones a los derechos humanos por las cuales está pagando una condena a 25 años de cárcel.
El fujimorismo todavía polariza a la sociedad peruana, y por ese motivo Keiko es quien tiene mayor cantidad de ‘voto duro’, según sondeos. La líder del partido Fuerza Popular (FP) encabezó las encuestas de intención de voto para el balotaje con 4 puntos de ventaja. Pero redujo su ventaja en los últimos días, producto del aluvión de apoyo a Kuczynski. Algunos analistas admitieron la posibilidad de que el resultado de la elección sea más ajustado que el que sugirieron los últimos sondeos para esta segunda vuelta electoral por la presidencia. Télam
