El Papa inicia hoy su primer viaje a Tierra Santa, un periplo que concibe como una peregrinación y que tendrá como principales hitos dos misas multitudinarias en Jordania y Palestina, además del encuentro ecuménico con el patriarca ortodoxo, Bartolomeo I.
El avión del pontífice aterrizará en el aeropuerto reina Alia, de Jordania, y de allí se desplazará hasta el palacio de Amman, donde mantendrá un breve encuentro con los reyes Abdalá II y Rania, Jordania.
Francisco repetirá el histórico gesto realizado por Pablo VI y se encontrará en la delegación apostólica de Jerusalén con el patriarca ecuménico Bartolomé I, ‘en la misma habitación‘ en la que su predecesor se reunió por primera vez con el entonces líder ortodoxo Atenagoras I.
Francisco oficiará una misa multitudinaria en el estadio de Ammán, desde donde enviará un mensaje de humildad y conciliación a un crisol de comunidades árabes: en el recinto compartirán experiencia mística cristianos jordanos, palestinos y sirios, muchos de ellos refugiados. Una vez concluida, el pontífice se trasladará a Bethany para rezar en el lugar que predicó San Juan Bautista.
Mañana, Francisco iniciará la parte más compleja de su periplo, cuya organización ha supuesto un pulso político entre palestinos e israelíes que, en algunos casos, ha incomodado a la diplomacia vaticana. En helicóptero, el pontífice entrará en Palestina a través de la frontera con Jordania y aterrizará en Belén, donde será recibido por el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abas, antes de dirigirse a la plaza de la Natividad. Allí, y ante más de 8.000 cristianos llegados desde todos los rincones de Palestina -incluida Gaza-, celebrará su segunda y última misa multitudinaria, que incluirá una homilía y el ‘Regina Coeli‘ en honor a la Virgen junto al templo en el que la tradición sitúa el alumbramiento de Jesús.
Concluida la visita a Belén, el Papa volará en helicóptero a Tel Aviv para viajar después a Jerusalén, donde celebrará mañana por la tarde el que según la Iglesia católica es el acto central de su peregrinación: la reunión en la iglesia del Santo Sepulcro con el patriarca de la Iglesia ortodoxa. El objetivo del encuentro es rezar por la unidad del cristianismo y rememorar la histórica reunión ecuménica que hace 50 años celebraron Pablo VI y Atenágoras I.
El lunes, día en el que los musulmanes celebran la milagrosa ascensión al cielo de Mahoma desde Jerusalén, Francisco se reunirá con el muftí de la ciudad en la disputada Explanada de las Mezquitas, y rezará frente al Muro de los Lamentos, el lugar más sagrado del Judaísmo. Después se reunirá con los dos principales rabinos y cumplirá con actos protocolarios. Luego departirá con el presidente de Israel, Simón Peres, en la sede de la presidencia, y recibirá al primer ministro, Benjamin Netanyahu, en la Iglesia de Notre Damme.
El periplo concluirá la tarde del lunes con una homilía privada en el edificio del Cenáculo y un encuentro con religiosos en el huerto de Getsemaní, lugar en el que Jesucristo inició su pasión.

