Alemania exculpó ayer a los pepinos españoles del brote de la variante letal de la bacteria ‘E.coli‘, una semana después de que los señalara como los causantes de una infección masiva, lo que ha derivado en una cadena de graves perjuicios para la agricultura en España.
La responsable de Sanidad de la ciudad-estado de Hamburgo, Cornelia Prüfer-Storks, que fue la que culpó inicialmente a los pepinos procedentes de Andalucía, dijo ayer que esas hortalizas no son la fuente del brote infeccioso que, según las autoridades alemanas, ha matado ya a 15 personas.
Fuentes de la oficina de Prüfer-Storks aseguraron que el estudio comparativo en el laboratorio ha evidenciado que la agresiva y resistente variante de esta bacteria descubierta en las heces de los afectados, la ‘O104‘, no coincide con la detectada en los pepinos españoles del mercado central de Hamburgo.
‘En dos de los cuatro análisis realizados no se han encontrado coincidencias con la variante ‘O104‘ que fue aislada en las pruebas de heces de los pacientes‘, indicó la responsable de Sanidad de Hamburgo, epicentro de la infección.
Pero, mientras el Instituto de Higiene de Hamburgo mantiene sus pruebas aleatorias a verduras y hortalizas frescas, el Instituto Robert Koch siguió advirtiendo que no se deben consumir tomates, pepinos y lechugas crudos, lo que está ocasionando graves pérdidas económicas al sector agrícola español.
La paralización de pedidos desde países centroeuropeos como Alemania, Austria o Bélgica, así como de Reino Unido y Rusia, causarán pérdidas a los agricultores españoles de hasta 200 millones de euros semanales, según el cálculo de la Federación de Productores y Exportadores de Frutas y Hortalizas (Fepex).
Con todos estos argumentos, España ha decidido presentar ante la Comisión Europea peticiones de indemnización, que la UE ha decidido estudiar cómo concretarlas.
Paralelamente, el comité de expertos de Salud Alimentaria de la UE decidirá si se justifica el bloqueo de varios países europeos a las hortalizas españolas.
La Comisión Europea analizará la posibilidad de aplicar un mecanismo que permite retirar del mercado una parte de la producción, cuyo coste se puede cubrir en buena medida con el presupuesto de las organizaciones de productores de cada país.
Hasta ahora hay 1.200 infectados en Europa.
