Luego de ganar las elecciones presidenciales del domingo pasado en México, Enrique Peña Nieto dijo ayer que negociará con partidos rivales para concretar su programa de reformas estructurales antes de asumir en diciembre, tras haber obtenido un triunfo más estrecho de lo esperado que puede limitar su margen de maniobra en el Congreso.

Peña Nieto, surgido de la vieja guardia del Partido Revolucionario Institucional (PRI), llega al poder con una economía que no logra ganar vuelo mientras el país lucha contra la violencia narco que deja miles de muertos cada año.

Con el 95,73 por ciento de las casillas contadas, Peña Nieto se imponía en las elecciones celebradas el domingo con el 38,04 por ciento de los votos por sobre el izquierdista Andrés Manuel López Obrador (31,71 por ciento). En tercer lugar, se ubicaba la oficialista Josefina Vázquez Mota con 25,44 por ciento.

Pero el triunfo del abogado de 45 años no fue tan holgado como anticipaban y el partido que gobernó con mano firme entre 1929 y el 2000 no conseguiría la mayoría absoluta en el Congreso como para empujar sus propuestas sin tener que seducir a otros partidos, según proyecciones.

Además de elegir presidente, los mexicanos votaron para renovar la totalidad de la Cámara de Diputados, de 500 miembros, y el Senado, con 128 legisladores. Una proyección de Consulta Mitofsky mostró que PRI-Partido Verde tendría en la Cámara Baja entre 221 y 249 asientos. Para tener mayoría absoluta se necesita al menos 251 bancas.

Murayama dijo que en el caso del Senado, los partidos de Peña tendrían 60 asientos en el Senado. Se necesitan 65 senadores para tener una mayoría absoluta. Peña Nieto quiere impulsar en el Congreso reformas a la petrolera estatal Pemex, además de una fiscal y otra laboral para modernizar al país de más de 112 millones de habitantes.

Fuente: Reuters