El opositor Partido Revolucionario Institucional (PRI) mantuvo el dominio de varios estados mexicanos que tenía antes de los comicios del domingo pasado. Pero ahora gobernará en regiones con menor población, tras perder tres baluartes en los que su poder se extendía ininterrumpido desde hacía 80 años.
Al término de las elecciones regionales del domingo, en las que se disputaron las gobernaciones en doce de los 32 estados mexicanos, los resultados preliminares muestran que el PRI terminará en el poder en 19 estados. De acuerdo con los datos preliminares, de las 12 gobernaciones disputadas en estos comicios -que han sido vistos como un test para saber lo que sucederá en las presidenciales de 2012-, el PRI sumó 9, tras quitar a sus contrincantes tres, perder tres, y conservar seis.
Sin embargo, los estados que el PRI arrebató, Tlaxcala (1 millón de habitantes), Aguascalientes (1,1 millones) y Zacatecas (1,3 millones), son regiones con poblaciones pequeñas, en comparación a Oaxaca (3,5 millones), Puebla (5,4 millones) y Sinaloa (2,6 millones), que perdió ante una unión de conservadores e izquierdistas.
La alianza del oficialista y conservador Partido Acción Nacional (PAN) con el izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), que a nivel federal son tenaces enemigos, rindió frutos para expropiar esos feudos en los que el PRI acumulaba ocho décadas sin alternancia política.
El pacto electoral del PRD, partido que tiene algunos sectores que se niegan incluso a reconocer la legitimidad del mandatario mexicano Felipe Calderón, y el oficialista PAN, fue criticado por muchos analistas, para los que la alianza fue una renuncia de principios que sólo buscaba frenar al PRI, fuerza que gobernó en México sin pausa entre 1929 y 2000.
Los resultados de la elección son todavía preliminares, debido a que en México existe un lento sistema denominado el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) que tarda más de un día en dar las cifras de los comicios.
Esos datos deben ser confirmados después en un cómputo final que se sancionará oficialmente sólo hasta mañana.
El periódico Milenio calcula hoy que el PRI, primera fuerza en la Cámara de Diputados y segunda en el Senado, gobernaba 28,3 millones de mexicanos antes de los comicios, y ahora dejará de hacerlo sobre 11 millones de personas. En Oaxaca y Puebla, particularmente, los manejos turbios de los gobernadores Ulises Ruiz y Mario Marín, respectivamente, contribuyeron ampliamente a la derrota del priísmo.
Ruiz es duramente criticado por amplios sectores sociales y encaró en 2006 una larga protesta de maestros y de organizaciones sindicales, estudiantiles y campesinas de izquierda, que derivó en disturbios y enfrentamientos con seguidores del gobernador.
En seis meses fallecieron una veintena de personas, cuyos homicidios siguen impunes, centenares fueron heridas y detenidas, y Oaxaca sufrió una grave crisis económica debido a la caída del turismo y daños al comercio.
Marín, en cambio, estuvo en el ojo del huracán cuando la periodista mexicana Lydia Cacho destapó en su libro "Los demonios del Edén" una red de pederastia en el sureste de México, a la que vinculó al empresario de origen libanés Kamel Nacif, un amigo cercano del gobernador de Puebla.
De acuerdo con el avance actual del PREP, el PRI ganó en los estados de Chihuahua, Hidalgo, Durango, Quintana Roo, Tamaulipas y Veracruz, que ya gobernaba, y además le quitó Aguascalientes y Tlaxcala al PAN, y Zacatecas al PRD.

