Tiene 48 años. En 2006 ganó la primera vuelta electoral pero el actual presidente, Alan García, le arrebató el triunfo en el balotaje. Después de una casi parálisis política, el comandante retirado del Ejército de Perú volvió a la carga y hoy, a tres días de las elecciones presidenciales, aparece liderando las encuestas luego de haber estado en el quinto lugar hasta hace un mes: la clave fue que el candidato, temido por algunos países vecinos e incluso por EEUU por su ultranacionalismo, le imprimió un giro moderado a su estilo, aunque aún genera muchas incógnitas entre los defensores del sistema. Igual, se da por descontado que habrá segunda vuelta.

En esta ocasión, Humala concurre timoneando la coalición Gana Perú, a la que ha sumado agrupaciones de izquierda, como el Partido Comunista del Perú, el Partido Socialista, el Partido Socialista Revolucionario, el Movimiento Político Voz Socialista y un sector importante de Lima para Todos. Fuera de la coalición, recoge adeptos entre cuadros de la Confederación de Trabajadores del Perú y en el campesinado.

Convencido de que en la anterior votación le arrebataron el triunfo una furibunda campaña mediática en su contra y los palos en la rueda colocados por la Embajada estadounidense en Lima, que le acusaban de ser "un nuevo Hugo Chávez", Ollanta decidió que esta vez debía proponerse como un candidato que sin renunciar a cambios estructurales profundos, mostrara un estilo que deje atrás su radicalidad de hace cinco años y alumbre un perfil de "sensatez, realismo y moderación".

Claro que también embiste contra las grandes trasnacionales mineras que "están destrozando nuestro país con sus minas a cielo abierto" (un tema muy sensible para el mundo rural peruano), y asegura que les impondrá altos impuestos a las sobre ganancias.

"Exigiremos que el canon minero lo paguen las empresas y no el Estado como hasta ahora", explica a quien lo quiera oír.

Humala se presenta con un cariz renovado, fomentando su imagen de padre de familia y dejándose fotografiar, rosario en mano, junto al ultraconservador arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani.

Su proyecto es el que con más claridad apuesta por la inclusión social y la redistribución de la riqueza, aunque su campaña se ha basado en desmarcarse de su imagen de "nacionalizador" de empresas y aliado de los presidentes Evo Morales (Bolivia) y Hugo Chávez (Venezuela).

Nacido el 27 de junio de 1962 en Lima en el seno de una familia en la que abundan los nacionalistas radicales, Humala cuenta con una carrera militar que le ha llevado a luchar contra el terrorismo y el narcotráfico y participar en la llamada Guerra del Cóndor contra Ecuador.

Su pase a la esfera pública comenzó, sin embargo, el 29 de octubre de 2000, cuando lideró junto a su hermano Antauro un levantamiento militar contra el presidente Alberto Fujimori, que finalizó con su encarcelamiento por rebelión seguido de una pronta amnistía.

Tras ser destinado como agregado militar a Francia y Corea del Sur, Humala regresó a Perú en 2005 para fundar el PNP e iniciar una fulgurante carrera política que le llevó a la segunda vuelta presidencial en 2006, que perdió con un 46 % de los votos frente a Alan García.

AHora, el candidato de Gana Perú ha elaborado una doble imagen: su polo rojo ha sido sustituido por el blanco, mientras que cada vez con más frecuencia aparece con el traje y la corbata para sus mensajes a empresarios, como en su reciente anuncio de un compromiso que incluye el respeto a los contratos y a la libertad de prensa.