Una ola de frío procedente de Siberia azotó ayer a Gran Bretaña con fuertes nevadas, que provocaron un caos en la red de transportes y obligaron a cerrar aeropuertos y centenares de escuelas. Después de afectar Escocia y el norte de Inglaterra, el temporal de nieve llegó a Londres para quedarse, como resultado de una ola de frío que castiga a Europa desde hace días y que como consecuencia ha dejado aeropuertos cerrados, retrasos y cancelaciones de vuelos, rutas y tramos ferroviarios cortados y problemas en el suministro eléctrico. Ayer el temporal se extendió a los países del sur del continente.
El Reino Unido, con temperaturas de hasta 13 grados bajo cero en Manchester, lleva ya días bajo los efectos de la ola de frío, que obligó a la cancelación de vuelos, el cierre de aeropuertos y la clausura de más de 2.000 escuelas en zonas de Escocia, Gales y el sureste de Inglaterra.
En Francia, donde diecisiete departamentos occidentales están en alerta, la nieve produjo retrasos en los trenes de alta velocidad y la circulación de carreteras ha registrado problemas, mientras que en Alemania el transporte es el sector más afectado por la ola de frío.
