Considerado como uno de los arquitectos más importantes del siglo XX y una de las figuras más influyentes de la arquitectura moderna internacional, el fallecido Oscar Niemeyer provocó gran admiración en varias partes del mundo por los emblemáticos edificios futuristas que diseñó en Brasilia y por sus más de 600 estructuras creadas alrededor del planeta.

Nacido en Río de Janeiro (Brasil) el 15 de diciembre de 1907, Niemeyer falleció el miércoles pasado a los 104 años a causa de una infección respiratoria.

Su cadáver fue embalsamado en Río de Janeiro (donde murió) y trasladado a Brasilia (capital brasileña). Allí, sus restos fueron velados desde ayer en el Palacio del Planalto, edificio que él mismo diseñó y es sede de la presidencia brasileña.

Niemeyer, junto al arquitecto Lucio Costa, creó la capital brasileña. Para Brasilia, Niemeyer diseñó, entre otros, los palacios de Planalto, de Alvorada (residencia oficial) y de Itamaraty (cancillería), el Congreso Nacional, el Palacio de Justicia, la sede del Supremo Tribunal Federal y de los ministerios, así como la catedral.

Niemeyer diseñó más de 600 obras que están repartidas por diversas ciudades brasileñas y de países como Francia, España, Italia, Estados Unidos, Argelia y Arabia Saudí, entre otros. Ateo, comunista y amigo del líder cubano Fidel Castro, Niemeyer diseñó la sede del Partido Comunista francés y participó en la elaboración del edificio de la ONU en Nueva York.