El presidente de EEUU, Barack Obama, dio ayer un primer paso para normalizar las relaciones con Cuba al firmar una ley que relaja las regulaciones para viajar y enviar medicinas y alimentos a la isla que habían sido endurecidas en 2004 por el anterior presidente, George W. Bush.
Ahora, los ciudadanos estadounidenses podrán visitar a sus familiares en Cuba una vez al año por el tiempo que quieran, en vez de una vez cada tres años y tan sólo durante catorce días como ocurría desde 2004.
A partir de ahora, podrán también gastar en la isla un máximo de 170 dólares por día, en lugar de los 50 autorizados por Bush.
Se amplía también la definición de familiar para incluir ahora también a los primos, tíos y tías, además de padres, hermanos, hijos, abuelos o nietos como hasta ahora.
Además, aquellos que venden medicinas y productos agrícolas exentos del embargo disfrutarán de un permiso general para viajar a Cuba y no de uno individual como se solicitaba hasta ahora.
Se eliminan también la restricciones a las que estaba sujeto el envío de comida o medicinas a Cuba, que hasta ahora estaba limitado a cien dólares mensuales.
La medida flexibiliza los reglamentos que regulan dichas exportaciones, y que ahora exigen que Cuba pague por adelantado. La modificación le permitirá pagar cuando lleguen los productos a destino.
