El presidente de EEUU, Barack Obama, visiblemente emocionado y entre lágrimas, dijo ayer que se van a tener que‘ tomar medidas significativas para prevenir futuras tragedias‘.

En una declaración en la Casa Blanca, Obama afirmó también que ayer su mujer y él harán lo mismo que los demás padres del país, ‘abrazar‘ a sus hijas. ‘Hemos sufrido demasiadas de estas tragedias en los últimos años‘, afirmó Obama y añadió: ‘Vamos a tener que unirnos y tomar medidas significativas para prevenir futuras tragedias como ésta‘.

Superado por la emoción, Obama tuvo que hacer varias pausas en su breve discurso en la sala de prensa de la Casa Blanca, donde subrayó que ‘nada puede llenar el vacío que deja la pérdida de un hijo o de un ser amado‘.

‘Nuestros corazones están rotos hoy por los padres, abuelos y familiares de estos niños‘, y también por las familias de los supervivientes, afirmó el presidente, para quien ‘no hay palabras‘ para calificar el dolor que todos los estadounidenses sienten por esta nueva tragedia.

Obama destacó que los niños fallecidos, ‘con edades de entre cinco y diez años‘, tenían ‘toda la vida por delante‘. También dijo que reaccionó ‘como padre‘, no como presidente, tras conocer la masacre y subrayó: ‘Esta tarde, Michelle y yo haremos lo que sé que todos los padres de Estados Unidos van a hacer, que es dar un abrazo a nuestros hijos y decirles que los amamos‘.

‘Sé que no hay un padre en Estados Unidos que no sienta el mismo dolor abrumador que yo‘, agregó mientras secaba sus lágrimas al brindar condolencias a familiares las víctimas del tiroteo.

El mandatario fue informado a media mañana del tiroteo. Ante insistentes preguntas de los periodistas en una rueda de prensa en la Casa Blanca, el portavoz de Obama, Jay Carney, sostuvo que ayer no era el día para reabrir el debate sobre el derecho a la posesión de armas, recogido en la Constitución estadounidense.

Durante el primer mandato de Obama no se ha aprobado ninguna medida ni ley para limitar la posesión. Tampoco se ha reinstalado la prohibición de tener armas de asalto, a pesar de que Obama prometió hacerlo en la campaña electoral de 2008.