El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, convirtió ayer en ley la reforma sanitaria aprobada el domingo pasado por el Congreso, y logró una de las mayores reformas sociales de la historia del país.

"Hoy después de casi un siglo de intentos, después de más de un año de debates, después de que todos los votos han sido contados, la reforma del sistema de Salud se ha convertido en ley en los Estados Unidos de América", dijo el mandatario desde la Casa Blanca poco antes de hacer efectiva la reforma.

Luego agregó que "toda la retórica acalorada sobre la reforma enfrentará finalmente la realidad de la reforma". Además de significar uno de los mayores recortes de impuestos para la clase media en materia sanitaria "de la historia", la nueva legislación reducirá el déficit en más de un billón de dólares en dos décadas y permitirá que 32 millones de estadounidenses sin seguro sanitario puedan acceder a la atención médica.

Si bien "tomará cuatro años implementar completamente" muchas de las medidas, este mismo año una serie de ellas comenzarán a hacerse efectivas, comentó el mandatario. Entre ellas, el ofrecimiento de créditos de impuestos a las pequeñas empresas, la posibilidad de que adultos y niños con enfermedades preexistentes puedan adquirir seguro médico.