Con un paseo popular bajo la lluvia por la principales calles de La Habana Vieja, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, inició ayer una histórica visita oficial a Cuba que se extenderá hasta el martes, cuando seguirá viaje hacia la Argentina.

Por primera vez el avión presidencial Air Force One aterrizó en el aeropuerto José Martí a las 16.20 (las 17.20 en la Argentina) y 14 minutos después el mandatario se asomó a la puerta de la nave junto a su esposa, Michelle.

Con un paraguas abierto en su mano derecha para guarecerse de la lluvia, Obama bajó la escalinata en compañía de Michelle, quien llevaba un vestido veraniego blanco con flores de colores estampadas.

Detrás de ellos marchaban las hijas de ambos, Malia y Natasha, y en tercera fila la suegra del mandatario, Marian Robinson.

Como es usual, al pie de la escalera fueron recibidos por el canciller cubano, Bruno Rodríguez, quien obsequió sendos ramos de flores blancas a Michelle, rojas a Robinson y lilas a las hijas del jefe de la Casa Blanca.

Tras los saludos, que incluyeron a otros funcionarios cubanos y norteamericanos que aguardaban en la pista a Obama, sus familiares y los miembros de su comitiva, los visitantes subieron a varias limusinas negras y ómnibus blancos y azules, y se dirigieron hacia el centro de La Habana.

Obama, de 54 años, estará en La Habana hasta la tarde del martes para escribir una nueva página en las relaciones de los viejos antagonistas. Durante su estancia se reunirá con Raúl Castro, escuchará a disidentes, dará un discurso y hasta disfrutará de una pasión en ambos países: el béisbol.

En sus primeras palabras en La Habana, Obama destacó el carácter ‘histórico‘ de su visita a Cuba aunque considera que es sólo ‘un primer paso‘ en la nueva relación entre ambos países.

El jefe de la Casa Blanca hizo estas declaraciones en un encuentro para saludar al personal de la Embajada de EEUU en Cuba. El encuentro, que se celebró en un hotel de La Habana, Obama fue recibido con aplausos por los diplomáticos y ‘staff‘ de la Embajada, a quienes se dirigió en español con un ‘¿cómo andan?‘ y agradeció por preparar su estadía.

Este acto se celebró en el salón del hotel donde se aloja gran parte de la comitiva oficial que acompaña a Obama, ya que la lluvia impidió hacerlo en la Embajada al aire libre como estaba previsto.

A continuación la familia Obama aprovechó la tarde para visitar La Habana Vieja, la zona más tradicional de la capital cubana, y la catedral de la ciudad en un recorrido seguido desde los balcones por una multitud.

Los carteles de bienvenida con imágenes de Obama junto al presidente Raúl Castro decoraban La Habana Vieja y decenas de turistas se agolparon en los alrededores de la zona más antigua de la ciudad para ver el paso del Presidente.

La visita de Obama era muy esperada por los cubanos, que han visto a su Gobierno sobrevivir a 10 mandatarios estadounidenses.

Obama se reunirá hoy con su colega local, Raúl Castro. Asimismo, el martes Obama pronunciará un discurso muy esperado en el teatro Alicia Alonso ante una amplia representación de la sociedad civil cubana.

Esta es la primera visita oficial de un presidente estadounidense en 88 años, después de que Calvin Coolidge asistiera en La Habana a la Sexta Conferencia Anual Internacional de Estados Americanos, en enero de 1928.