En EEUU existe una poderosa central de Sindicatos, que se llama AFL-CIO, que podríamos traducir como Federación Americana del Trabajo-Congreso de Organizaciones Internacionales. Está compuesta de 54 uniones de trabajadores y posee unos 10 millones de afiliados.
Los dos grandes partidos políticos que han dirigido el país casi desde siempre, el demócrata y el republicano, se caracterizan por tener relaciones muy distintas con los sindicatos. El republicano George Bush recibió una sola vez al presidente de la AFL-CIO, en un encuentro protocolar donde también estuvo presente el Papa. En cambio el demócrata Barack Obama lleva solo 100 días en el gobierno pero se entrevista con los sindicalistas una vez por semana.
La central sindical, tiene una larga historia. Se terminó de conformar en 1955, con la unión de la AFL, que había sido creada en 1886 y la CIO, fundada en 1935. Fueron siempre reformistas, nunca revolucionarias. Actualmente agrupa a entidades sindicales de maestros, músicos, bomberos, mineros, ingenieros, metalúrgicos, empleados públicos, médicos, enfermeros y un muy largo etcétera. Son simpatizantes demócratas de toda la vida, contribuyen con las finanzas del partido, ponen a sus afiliados a trabar en las campañas electorales y más de un candidato les debe haber ganado la elección.
Los sindicatos estadounidenses, han sabido defender los intereses de sus afiliados, aunque a veces han caído en la realización de negocios turbios y practicas delictuales que les han provocado mucho desprestigio. En algunos casos han llegado a obtener para sus miembros beneficios tan importantes, que han contribuido con esos "logros" a poner en dificultades financieras a las empresas para la cual los obreros trabajan.
Actualmente la AFL-CIO tiene en vista tres prioridades. La primera lograr la reforma del sistema de inmigración estadounidense. Es decir trata de que se legalice la situación de los 12 millones de trabajadores sin papeles que hay en el país. Mientras esto no ocurra, empresarios inescrupulosos se aprovechan de la situación de debilidad de los ilegales para pagar bajos salarios, y no realizar las contribuciones sobre salud y aportes jubilatorios. Situación que termina perjudicando a los que están en situación de legalidad, pues darles empleo resulta más caro, sean estadounidenses o extranjeros.
Otro punto de interés para la central sindical, es que no se apruebe el Tratado de Libre Comercio con Colombia, pues se crearía una situación perjudicial para quienes trabajan en EEUU.
La tercer prioridad, y quizás la más importante, es que se modifique la ley que regula la creación de una unidad sindical en una determinada empresa. Actualmente, para que esto pueda ocurrir, el 50 por ciento de los empleados debe aprobar la idea en una asamblea donde se debe votar con la mano levantada, en el lugar de trabajo. Situación que es observada y filmada por los jefes de personal. El temor a las represalias es grande y la mayoría se abstiene de votar, con lo que nunca se alcanza el 50 por ciento. Se pretende que se vote una nueva ley que establezca que el mecanismo de votación pueda hacerse por correo y de forma tal que sea imposible identificar a los votantes.
Durante la campaña electoral, Barack Obama se comprometió a responder a las prioridades de la AFL-CIO, en tanto que presidente, en las reuniones con los sindicalistas, se está llegando a algunos acuerdos. Con respecto a la reforma del sistema inmigratorio ha pedido más tiempo para concretarla, el Tratado de Libre Comercio con Colombia seguramente va a aprobarse, pero si se modificará la ley sobre la creación de las unidades sindicales, lo que permitirá que el número de afiliados a la central sindical aumente en forma geométrica.

