El próximo ministro chileno de Hacienda, Felipe Larraín, quiere un peso competitivo y evalúa emitir deuda en pesos y subir el impuesto a los combustibles, según declaró a la prensa de su país. Las medidas económicas del nuevo gobierno chileno también incluirían retomar las trabas a los productos del agro argentino como leche y quesos.

"Pensamos que emitir deuda en pesos es una alternativa, y eso debe hacerse de forma coordinada con el Banco Central para evitar los efectos negativos", dijo Larraín en una entrevista con diario El Mercurio.

Larraín, quien asumirá su cargo el próximo 11 de marzo con el derechista Sebastián Piñera al frente del nuevo gobierno, señaló también que busca mantener "un tipo de cambio competitivo". Además, adelantó que el gasto público crecerá cerca de un cuatro por ciento este año, lejos del aumento del 18 por ciento registrado en 2009. Esa cifra está dentro del rango que marca el presupuesto del 2010, que permite un incremento del 4,3% del gasto público.

A su juicio, el Gobierno de Michelle Bachelet se equivocó al vender el año pasado en el mercado local de divisas siete mil millones de dólares repatriados de los ahorros del cobre en el extranjero, lo que en su opinión llevó a que el dólar bajara y aumentara el peso en un 26% en el 2009, después de una baja del 22% un año antes. También criticó el fuerte aumento del gasto gubernamental, que este año crecería cerca de un 4%. "Es insostenible", señaló.

Entre las medidas que tomará frente a Hacienda, Larraín adelantó que se otorgará un bono a las familias de bajos ingresos; extenderá un subsidio a la contratación de mano de obra en las compañías y buscará potenciar el trabajo a distancia. Además prometió ayuda a pequeñas y medianas empresas.

Con todo ello, Larraín se propone crear un millón de empleos en los próximos cinco años, dijo recientemente en una entrevista con el diario La Tercera. También pretende "hacer más atractiva la participación en sindicatos extendiendo las materias que están sujetas a negociación colectiva, reduciendo los quórums de número mínimo de trabajadores para participar en ella". Además, el futuro ministro adelanta que "por razones de congestión y contaminación", el impuesto a los combustibles debiera volver a subir a partir del 25 de marzo próximo, tal como está estipulado en una ley que rebajó su precio durante dos años. Se calcula que el impacto de esa subida será de unos 50 pesos por litro (0,10 dólares).

Por otro lado, el futuro gobierno de Piñera, evalúa seriamente la posibilidad de retomar las salvaguardias arancelarias de los últimos años para las importaciones de leche (condensada y en polvo), queso gouda y harina de trigo procedentes de la Argentina. "Lo que los agricultores necesitan es un horizonte de estabilidad en las reglas del juego. Año tras año, ellos pelean por lo mismo: competencia desleal desde la Argentina y poca transparencia en la comercialización interna", dijo José Antonio Galilea, recientemente designado ministro de Agricultura y quién tendrá la palabra final en la decisión.

En tanto, la harina de trigo argentina, desde diciembre del 2006 viene teniendo trabas, luego de una acusación de los productores chilenos de posible dumping por parte de los molinos argentinos. De esta manera, se instauró un impuesto provisional del 16,2%, elevado posteriormente al 31,1%. Las salvaguardias no fueron renovadas en enero de este año, a la espera de que asumiera el nuevo gobierno.