El primer ministro británico, Gordon Brown, anuncio ayer que renunciará como líder del Partido Laborista para facilitar un acuerdo con el Partido Liberal Demócrata y ofrecer un "Gobierno progresista" que ponga en marcha la reforma electoral anhelada por los liberal-demócratas de Nick Clegg.
Esta decisión derivó en la puesta en marcha inmediata en la noche de ayer de "negociaciones formales’ entre delegaciones del Partido Laborista y del Partido Liberal Demócrata para tratar de encontrar puntos en común que les permitan desbloquear la situación.
Al término de una reunión de dos horas de los parlamentarios liberaldemócratas, un portavoz del partido que lidera Nick Clegg manifestó que "las negociaciones se reanudarán más tarde durante la jornada de hoy" y que "habrá una nueva reunión del grupo parlamentario durante el día".
David Laws, miembro del equipo negociador liberaldemócrata, explicó que el grupo parlamentario fue informado por Clegg de la marcha de los contactos que mantienen con laboristas y "tories", que buscan los votos de los diputados liberales demócratas para formar una mayoría parlamentaria suficiente que les permita gobernar.
"El grupo parlamentario dio el visto bueno a la estrategia planteada por Nick Clegg y estuvo de acuerdo en que las negociaciones deben terminar con rapidez para facilitar un Gobierno estable y duradero", añadió el portavoz.
La estabilidad económica, un plan creíble de reducción fiscal y la reforma política, exigencia central de los liberales demócratas durante la campaña electoral, "tienen que estar en el centro de cualquier acuerdo que se cierre", según concluyó Laws.
La decisión de los liberaldemócratas de abrir un nuevo frente de negociación con los laboristas del primer ministro Gordon Brown prolongará previsiblemente unos días más el proceso para tener un nuevo Ejecutivo después de que las elecciones del pasado día 6 produjeran un Parlamento sin mayoría por primera vez desde 1974.
