El investigador británico John Gurdon y su colega japonés Shinya Yamanaka ganaron ayer el premio Nobel de Medicina por descubrir que las células especializadas y ya maduras pueden ser reprogramadas para convertirlas en células madre, un hallazgo prometedor para nuevos tratamientos médicos.

Ambos descubrieron la manera de crear tejido que podría actuar como células embrionarias, sin la necesidad de extraer embriones. Los científicos desean aprovechar esa reprogramación para crear tejidos de reemplazo para tratar enfermedades como el Parkinson y para estudiar las raíces de las enfermedades en el laboratorio.

Los científicos pensaban que era imposible convertir el tejido adulto en células madre, lo que implica que sólo podrían

crearse nuevas células madre mediante la extracción de embriones, una práctica que implica que las células implantadas podrían ser rechazadas por el cuerpo.

En 1958, Gurdon fue el primer científico en clonar un animal, produciendo un saludable renacuajo del huevo de una rana

con el ADN de la célula intestinal de otra cría. Ello demostró que las células desarrolladas aún portan la información necesaria para crear cada célula del organismo, décadas antes de que otros científicos se hicieran conocidos a nivel mundial por clonar al primer mamífero, la oveja Dolly.

Más de 40 años después, Yamanaka produjo células madres de ratón de las células cutáneas de un roedor adulto, al insertar algunos genes. Su revolucionario hallazgo demostró efectivamente que el desarrollo de un tejido adulto podría ser revertido, transformando las células adultas de nuevo en células que se comportan como embriones.