La comunidad literaria hispanoparlante estuvo de fiesta al enterarse que la Academia Sueca reconoció ayer con el Nobel de Literatura 2010 al escritor peruano Mario Vargas Llosa. Esta distinción convirtió al narrador de 74 años en el primer ganador de habla hispana desde 1990.
Vargas Llosa fue distinguido con el más prestigioso premio literario del mundo por su "cartografía de las estructuras del poder y aceradas imágenes de la resistencia, la rebelión y derrota del individuo", según el fallo difundido ayer en Estocolmo, la capital sueca.
Desde que el mexicano Octavio Paz recibió el premio en 1990, el Nobel de Literatura no recaía en un representante de las letras hispanas, que han sido premiadas once veces por la Academia Sueca, incluyendo el premio a Vargas Llosa.
El escritor peruano fue uno de los protagonistas del llamado "boom latinoamericano" junto a otros grandes autores como el colombiano Gabriel García Márquez, el argentino Julio Cortázar o los mexicanos Carlos Fuentes y Juan Rulfo.
A nivel mundial, no fueron pocas las enemistades que se ganó Vargas Llosa por su activa participación política. Incluso quiso ser presidente de Perú y compitió sin éxito en las elecciones de 1990 contra Alberto Fujimori.
Coqueteó con el comunismo en su juventud pero terminó abrazando la orilla opuesta: un liberalismo a ultranza que ha guiado su pensamiento y su comportamiento político en las dos últimas décadas, convirtiéndolo en acérrimo adversario de la Cuba de Fidel Castro o la Venezuela de Hugo Chávez, aunque tampoco ha ahorrado críticas contra las tentaciones dictatoriales de estadistas de otro cuño, como el colombiano Álvaro Uribe.
Cuando la Academia Sueca le informó ayer que había ganado el Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa
creyó que le estaban gastando una broma. No era para menos. El nombre del escritor peruano ha figurado año
tras año en las quinielas para recibir el galardón, y, precisamente en esta edición, no estaba entre los favoritos.
"Voy a escribir hasta el último de mis días", afirmó el escritor que comenzó a deslumbrar en los años sesenta con obras como "La ciudad y los perros", "La casa verde" o "Conversación en La catedral".
"Creo que es un premio literario y espero que me lo hayan dado más por mi obra literaria que por mis opiniones políticas. Ahora, si mis opiniones políticas, en defensa de la democracia y la libertad, y en contra de las dictaduras, han sido tenidas en cuenta, pues en buena hora. Me alegro", dijo Vargas Llosa en una conferencia de prensa en el Instituto Cervantes en Nueva York.
El escritor peruano, que a lo largo de sus más de treinta novelas y múltiples ensayos ha entrelazado literatura y política, aseguró ayer que le provoca "vergüenza" haber obtenido el Premio Nobel de Literatura si tiene en cuenta que nunca le fue otorgado al escritor argentino Jorge Luis Borges.
Cuatro narraciones clave

