Los líderes de Alemania y Francia reafirmaron ayer que Grecia sigue siendo parte “indivisible” de la zona del euro, mientras que Atenas se comprometió a aplicar con resolución las medidas para sanear la economía del país, que se encuentra al borde de la quiebra. Durante una teleconferencia el primer ministro griego, Yorgos Papandréu, la canciller alemana Angela Merkel, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, trataron la delicada situación por la que atraviesa Grecia.
Merkel y Sarkozy se mostraron “convencidos” de que el futuro griego está en la zona euro, y a cambio, Papandréu ratificó que cumplirá sus compromisos y aseguró que las medidas anunciadas recientemente para reducir el tamaño del sector público y el nuevo impuesto inmobiliario ayudarán al país a cumplir con sus metas. Una de esas medidas consiste en reducir la plantilla, en un 10%, a 151 empresas con participación estatal.
El pasado mes de julio la Eurozona pactó un segundo rescate de casi 160.000 millones de euros, que se suma a los 110.000 millones del primer rescate de mayo de 2010. Sin embargo los temores de que Grecia se encamine a la bancarrota han sacudido a los mercados en los últimos días. Además, la economía griega sufrió una contracción del 7,3% el segundo trimestre del año, una cifra que está por encima del 6,9 que habían calculado, y debido a esto un 25% de las tiendas han cerrado sus puertas.
