Buenos Aires, 2 de mayo.- Francois Michelin, el hombre que durante casi medio siglo dirigió la empresa de neumáticos francesa del mismo nombre, murió a los 88 años. El industrial francés, nieto del fundador de la marca de neumáticos que lleva su apellido y que dirigió entre 1955 y 1999, fue el penúltimo Michelin en conducir esa empresa, que dejó en manos de su hijo Edouard, que se ahogó mientras pescaba cuatro años después de acceder al trono empresario.

Francois transformó la compañía en uno de los principales fabricantes de neumáticos del mundo durante los 47 años que la timoneó. Fue nombrado para ese puesto por su abuelo, Edouard, uno de los cofundadores de la empresa. Desde 2006 y tras la muerte de Edouard, ningún otro Michelin condujo el grupo establecido en Clermont-Ferrand, una ciudad ubicada en el centro de Francia.

A Francois Michelin se le consideraba como el último gran patriarcas de los negocios franceses y el más reservado de todos. De profundas convicciones cristianas, su paternalismo y su falta de comunicación lo convirtieron en blanco de críticas.



Bajo su dirección se desarrolló el neumático radial, un producto que le permitió a Michelin ser el primer fabricante mundial de neumáticos del mundo.

Nacido el 15 de junio de 1926, Francois efectuó gran parte de su carrera dentro de la empresa junto a su hermano André.

El ingreso de Francois en la empresa es una curiosidad: lo hizo en forma anónima, como simple obrero y durante cuatro años pasó por diversos puestos, antes de convertirse en 1955 en cogerente junto a Robert Puiseux, yerno del fundador Edouard Michelin. Cuatro años más tarde pasó a liderarla. Desde allí y debido a los éxitos logrados a nivel local y mundial, Francois fue considerado uno de los representantes del empresariado tradicional francés.

Michelin, hoy, es una de las las líderes del mercado mundial, con presencia comercial en 170 países y con más de 115.000 empleados.