El socialista Eduardo Campos, candidato a la Presidencia de Brasil, murió ayer cuando la avioneta en que viajaba cayó en la ciudad de Santos, estado de San Pablo, y conmocionó la arena política paralizando la campaña a menos de dos meses de los comicios del 5 de octubre.

El dirigente del Partido Socialista Brasileño (PSB) viajaba en la avioneta que cayó en un área residencial de Santos junto con miembros de su campaña electoral, de los que ninguno sobrevivió, según confirmaron desde el propio partido. Indicaron que siete personas se encontraban en el avión y aclararon que ni la esposa de Campos ni ninguno de sus hijos estaban a bordo como dijo en principio la prensa local.

Campos, de 49 años, exgobernador de Pernambuco y hasta ahora tercero en las encuestas, abordó el avión en Río de Janeiro donde había asistido por una entrevista de televisión, y se dirigía a Santos para otro compromiso de campaña.

El avión se estrelló alrededor de las 10 de la mañana (la misma hora de Argentina) contra edificios en el barrio de Boqueirao, en Santos, una localidad portuaria situada a unos 70 Km de San Pablo.

La Aeronáutica de Brasil indicó que el mal tiempo fue la principal causa de la caída aunque inició investigaciones para determinar con precisión los factores que generaron el accidente.

Las primeras versiones indicaron que había caído un helicóptero, pero luego la Fuerza Aérea Brasileña confirmó que se trataba de una avioneta Cessna 560XL, con matrícula PR-AFA. De acuerdo con las fuentes, al menos tres viviendas fueron afectadas.

La muerte de Campos ocurrió nueve años más tarde de que, en la misma fecha, falleció su abuelo Miguel Arraes, un histórico líder socialista que también gobernó el estado de Pernambuco.

Campos fue ministro de Ciencia y Tecnología en el gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva, pero rompió con el gobernante Partido de los Trabajadores (PT) para postularse al gobierno en una fórmula integrada por la líder ambientalista Marina Silva, candidata a vicepresidente, que competiría en menos de dos meses, con la presidenta Dilma Rousseff que busca su reelección.

El PT anunció que la presidenta decretó tres días de duelo y canceló toda su agenda, al igual que el senador Aecio Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), también candidato y rival de Campos.

Hasta ahora, Santos era tercero en las encuestas con un 10 por ciento de intención de voto, por detrás de Rousseff, con el 38 por ciento y del socialdemócrata Aecio Neves, a quien se le adjudica un 23 por ciento. Si esos pronósticos fueran ciertos, sería necesaria una segunda vuelta en la que los analistas coincidían en que sería clave el papel de Campos como fiel de la balanza.

En medio de la congoja, ningún dirigente del PSB se atrevió a hablar ayer del futuro electoral, aunque los analistas coincidieron

en que lo ‘natural‘ sería proponer a la ecologista Marina Silva, hasta ahora candidata a vicepresidenta en la fórmula de Campos.

La figura de Silva, que logró el tercer puesto en las presidenciales del 2010, tiene un fuerte apoyo entre votantes jóvenes y evangélicos. Fuentes: Agencias