El ex secretario de Estado norteamericano, Alexander Haig, quien fuera el mediador entre la Argentina y Reino Unido en la guerra de Malvinas falleció ayer en Baltimore (Maryland) a los 85 años de edad por complicaciones asociadas con una infección, informó su familia.

Haig, jefe de gabinete del ex presidente Richard Nixon durante el Watergate y canciller del gobierno de Ronald Reagan, fue ingresado el 28 de enero en estado crítico en el Hospital Johns Hopkins de Baltimore, y murió a las 03.30 hora argentina rodeado de su familia.

En 1982 antes de renunciar como canciller, Haig mantuvo reuniones con la dictadura argentina de entonces y el gobierno británico de Margaret Thatcher para evitar el conflicto bélico por las Islas Malvinas.

El funcionario norteamericano proponía la creación de un comité con integrantes estadounidenses, británicos y argentinos, para administrar las islas hasta que se solucionara por vía diplomática la cuestión de la soberanía. Proyecto que, como marcó la historia, fracasó rotundamente.

Nacido el 2 de diciembre de 1924 en Filadelfia, Haig, un militar de carrera que intentó sin éxito conseguir en 1988 su nominación como candidato republicano a la Presidencia, sirvió como funcionario de alto rango a tres inquilinos de la Casa Blanca: Richard Nixon (1969-1974), Gerald Ford (1974-1977) y Ronald Reagan (1981-1989).

Tras estudiar en la Universidad de Notre Dame, ingresó en la academia militar de West Point (Nueva York), donde se graduó en 1947, y poco después fue destinado a Europa y a Asia hasta 1960.

Fue asesor del general Douglas MacArthur durante la guerra en Japón, y también sirvió en la Guerra de Corea y en Vietnam. Poco después de que Nixon asumiera la Presidencia de EE.UU, Haig comenzó una carrera meteórica en el Gobierno con la ayuda del entonces consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca Henry Kissinger, quien le nombró asesor suyo.

Fue Nixon quien le concedió en 1972 el rango de general de cuatro estrellas, dos más de las que ya tenía.

En 1973, fue nombrado adjunto del responsable de personal del Ejército estadounidense. El mismo año, en pleno escándalo del caso "Watergate", el ex presidente republicano le nombró jefe de Gabinete.

Haig jugó aparentemente un papel clave a la hora de persuadir a Nixon para que renunciara y también sugirió a Ford que perdonara nada más llegar a la Presidencia a su predecesor.