Frente a la ola de disturbios en el Reino Unido, el primer ministro británico, David Cameron, anunció ayer que la Policía triplicará su presencia en Londres para concentrar unos 16.000 agentes. A su vez, el Parlamento interrumpirá sus vacaciones frente al estallido social que ya causó su primera víctima mortal.

Cameron se abstuvo de ordenar medidas de represión más extremas, como desplegar al Ejército, imponer toques de queda y hasta tirar a matar. En sus primeras declaraciones públicas desde que empezaran los desórdenes el sábado pasado, el Premier, que suspendió sus vacaciones en Italia, dijo que su gobierno conservador canceló las licencias de todos los policías y llevará a Londres refuerzos de todo el país para enfrentar la crisis.

Las autoridades anunciaron ayer la primera víctima fatal como resultado de los desórdenes: un joven de 26 años aún no identificado que murió el lunes por la noche en un hospital luego de ser hallado herido de bala dentro de un auto en el barrio de Croydon, en el Sur de Londres, en momentos en que la zona registraba desórdenes. El hombre fue tiroteado cuando estaba dentro de un coche, se desconocen por ahora más detalles del suceso.

En los últimos tres días la Policía ha realizado 563 detenciones en todo el país por los incendios, saqueos y destrozos a la propiedad, que suponen la peor ola de violencia en el Reino Unido desde que una serie de disturbios raciales dejó a Londres en llamas en la década de 1980.

Los disturbios comenzaron el sábado pasado en el distrito de Tottenham, en el Norte de Londres, tras la muerte de un sospechoso a manos de la Policía. La muerte del joven por un disparo policial se produjo durante una operación en la que la Policía trataba de practicar un arresto y cuando la víctima viajaba como pasajero en un taxi.

Residentes y muchos analistas atribuyen la agitación al malestar social creciente en el Reino Unido por el desempleo, así como también a prácticas policiales insensibles y hasta al oportunismo de ladrones comunes. Scotland Yard (la policía metropolitana) calificó la pasada noche del lunes y la madrugada de ayer como la peor que se recuerda en cuanto a extensión y magnitud de los altercados, tales como incendios y saqueos.

Los disturbios se extendieron en las últimas horas a varias otras ciudades, entre ellas Birmingham, Liverpool, Nottingham, Bristol, Leeds y ahora Manchester. Cameron dijo que los diputados interrumpirán sus vacaciones por un día, el jueves, y regresarán al Parlamento a discutir la crisis.

La ministra del Interior, Theresa May, resistió llamados de parlamentarios a adoptar medidas de represión más extremas, aunque no descartó recurrir a carros hidrantes, nunca antes usados en suelo británico. El subcomisario de la policía londinense, Steve Kavanagh, dijo que la Fuerza no descartaba utilizar balas de goma si los disturbios se prolongaban.