El terremoto de 6 grados de magnitud que sacudió el domingo pasado la zona californiana de San Francisco, el peor registrado desde 1989 en la zona norteamericana, provocó daños que ascienden a unos 1.000 millones de dólares (760 millones de euros), estimó el Servicio Geológico Estadounidense.

En tanto, los trabajos para retirar escombros continuaban ayer y se prolongarán durante la semana, mientras que unas 170 personas eran atendidas en hospitales, reportó la agencia alemana DPA. Se trata del peor terremoto registrado en el norte de California desde el ocurrido en 1989, de 6,9 grados en la escala de Richter, que dejó 63 muertos.

En la ciudad de Napa, al sur del estado, algunos edificios históricos resultaron dañados y en el valle del mismo nombre se vieron afectadas viviendas, calles, tuberías de gas y plantas vinícolas. Tras los cortes de luz que afectaron a unas 70.000 personas, la electricidad se había restablecido ya en varios lugares, por lo que quedaban aproximadamente 2.000 usuarios sin servicio, según reportó la CNN.

El director del Centro Médico Queen of the Valley, en Napa, Walter Mickens, informó que al menos 172 heridos fueron atendidos en ese centro médico por lesiones en su mayoría superficiales y magulladuras, pero que todas fueron dadas de alta excepto seis.

Entre esas seis víctimas que están en estado grave hay tres que permanecen en estado crítico, incluido un niño al que le cayó encima la chimenea de su casa y un adulto que sufrió un infarto.

El temblor ocurrió cerca del Área de la Bahía de San Francisco, alrededor de las 3.20 (7.20, hora en Argentina) y el epicentro se situó a diez kilómetros de profundidad, a unos diez kilómetros al suroeste de la ciudad de Napa y a poco más de 80 al suroeste de Sacramento.