Con un suelo que no para de moverse, los italianos no dejan de aterrorizarse en el centro del país, que el lunes pasado soportó un sismo que provocó unas 282 muertes.

Las 70 réplicas sísmicas de las últimas horas generaron ayer más pánico en muchos de los sobrevivientes y 17.000 de ellos debieron pasar otra noche de invierno en campamentos de tiendas, luego de perder sus hogares.

Cada vez más evacuados comienzan a trasladarse a los hoteles habilitados por el Gobierno italiano en la costa, dejando atrás hogares prácticamente destruidos.

Según los balances, unos 20 niños, incluyendo un bebé de cinco meses, murieron en el terremoto del lunes, que tuvo una magnitud de entre 5,8 a 6,3. Muchas de las víctimas del peor terremoto visto en Italia desde 1980 eran estudiantes de la universidad de L’Aquila, el centro urbano más cercano al epicentro.

"Hemos esperado durante tres días que los socorristas nos ayuden a suplir algunas necesidades básicas", dijo el residente Stefano Dedonadis, de 22 años, quien durmió en un auto en las afueras de su arruinado departamento ubicado en un segundo piso. "No tenemos electricidad. No tenemos nada excepto estas ropas", agregó.

Poco a poco, la afectada región central de Los Abruzos va recuperando algo de normalidad, con supermercados que vuelven a abrir sus puertas en medio del temor ante una posible escasez de alimentos, y con la inquietud aún de que puedan estar produciéndose saqueos, contra lo que la Policía Nacional ha establecido un comando especial de 90 agentes.

En las últimas 24 horas, los socorristas no han encontrado sobrevivientes, mientras disminuyen las esperanzas de encontrar más gente con vida en esta región que vive en gran parte del turismo, la agricultura y los negocios familiares.

El ministro de Industria italiano, Claudio Scajola, dijo que casi la mitad de las compañías en la región de los Abruzos "no están produciendo" después del terremoto. Los negocios en la región tendrán un acceso preferencial al crédito, dijo.

Un decreto del Gobierno suspendió el cobro de impuestos, así como de las cuentas de electricidad y gas para la región afectada, dijo el Gobierno italiano.

En una reunión ministerial, el jefe del Ejecutivo italiano, Silvio Berlusconi, confirmó que se ha decidido autorizar la renegociación del pago de las hipotecas con los bancos para los afectados.

También aprobó ayudas mensuales de un máximo de 400 euros para familias afectadas, y 100 euros más para las personas de más de 65 años o discapacitadas. Además, está prevista una indemnización de 800 euros mensuales para los "titulares de empresas comerciales, productivas, agrícolas, artesanales".

Para hoy está previsto un funeral masivo de Estado para las víctimas y que se declare día de luto nacional, aunque el miércoles pasado ya comenzaron a realizarse los primeros servicios privados.

Como la mayoría de las iglesias están dañadas, las personas se preparan para celebrar el fin de semana de Pascuas religioso en capillas improvisadas en las carpas.