El presidente de EEUU, Barack Obama hizo un mea culpa el martes por la paliza recibida por los demócratas en las elecciones legislativas del martes y reconoció que se trata de "una llamada de atención" de los votantes que están "profundamente frustrados’ por el ritmo de la economía y convocó a la "unidad política" del país.

En las elecciones de medio mandato, el Partido Republicano celebró el martes un triunfo histórico y prometió

derogar leyes clave de la agenda de Obama, quien recibió un claro voto castigo de quienes lo habían votado dos años antes.

Conocida ya desde la medianoche la reconquista republicana de la Cámara de Representantes, la magnitud de este triunfo quedó ayer de manifiesto al difundirse resultados finales de lo que fue la mayor victoria de una fuerza opositora en comicios de medio tiempo para la Cámara baja en más de 60 años.

En una elección marcada por la crisis económica, y apoyado en sus aliados del movimiento ultraconservador Tea Party, los republicanos ampliaron también su presencia en el Senado y arrebataron a los demócratas varios gobernaciones estatales, en un avance que complica a Obama justo a la mitad de su mandato.

En su primera aparición pública luego de su primera gran derrota en unos comicios considerados como un referéndum sobre sus primeros dos años de gestión, Obama defendió los "progresos" de su gobierno pero reconoció que los resultados muestran que la gente aún no ve esos avances. En este contexto, convocó a la oposición a trabajar "unidos" y a construir "consensos" para los próximos dos años.

Obama subrayó "tengo que hacer un mejor trabajo como todos en Washington lo tienen que hacer". admitió que tendrá que hacer. "Sin embargo, Obama negó que sus políticas hayan puesto al país "en reversa" recordando que cuando llegó a la Casa Blanca "la economía estaba en caída libre" y luego "se estabilizó".

Envalentonado por la victoria, el diputado republicano John Boehner, el casi seguro futuro presidente de la Cámara de Representantes, dijo ayer que la elección fue un voto castigo a Obama y sus políticas de alto gasto público e intervencionismo estatal para hacer frente a la peor crisis del país desde 1930.

La victoria republicana en la Cámara de Representantes, cuyos 345 escaños fueron puestos en juego en los comicios, incluyó triunfos en distritos de los 50 estados del país y alcanzó dimensiones históricas.

Con una ganancia neta de al menos 60 bancas, se trató del mayor cambio de manos en la cámara baja desde que los demócratas ganaron 75 escaños en 1948, una victoria que destrona a la demócrata Nancy Pelosi del cargo de presidenta de la Cámara y pone a la oposición en control de las poderosas comisiones de diputados.

Cuando aún falta determinar el ganador de 12 bancas, la oposición aumentó su presencia en la Cámara baja a 240 escaños, comparado con los 178 con que llegó a la elección. Los demócratas, en cambio, cayeron a 184 escaños de los 255 que tenían hasta el martes en el recinto, donde se alcanza la mayoría con 218 asientos.

En el Senado, donde se pusieron en juego 37 bancas sobre un total de 100, los republicanos tuvieron una ganancia neta de seis bancas. El balance en el Senado quedó ahora con 51 escaños demócratas y 46 republicanos.