Según los planes iniciales, diez años era el plazo total de vida útil del ingenio orbital, pero hoy los especialistas consideran que podrá ser utilizada hasta 2020.

Su historia tripulada comenzó el 2 de noviembre de 2000, cuando la Soyuz TM-31 se acopló al laboratorio orbital con sus primeros tres inquilinos, los cosmonautas rusos Yuri Gidzenko y Serguéi Krikaliov y el astronauta estadounidense William Shepherd.

Su ocupación fundamental durante su estancia de cuatro meses y medio en la EEI fue poner en funcionamiento todos los sistemas del complejo, y el principal reto matar los ratos libres ya que entonces carecía de elementos mínimos de entretenimiento como biblioteca o sala de video. Pero no fue hasta año y medio más tarde cuando la plataforma se convirtió en realmente habitable con el acoplamiento a los puertos del Zariá y el Unity, del módulo de servicio Zvezdá, cuya finalidad era garantizar las funciones vitales del ingenio espacial.

Desde la llegada de la primera tripulación permanente, la plataforma ha contado con 196 inquilinos procedentes de Rusia, EEUU, Canadá, Italia, Francia, Japón, Sudáfrica, Bélgica, Países Bajos, Alemania, Suecia, Malasia, Corea del Sur, España y Brasil.

La EEI abrió sus puertas a siete turistas espaciales: el estadounidenses Denis Tito (2001) fue el primero en viajar a la plataforma, seguido por el sudafricano Mark Shuttleworth, apodado el "afronauta" (2002) y el norteamericano Gregory Olsen (2005).

En estos 10 años, los tripulantes de la plataforma realizaron 150 caminatas espaciales y recibieron 67 vehículos rusos, 34 transbordadores estadounidenses, así como un aparato espacial europeo y otro japonés.

Hoy en día, los inquilinos de la EEI cuentan incluso con un gimnasio y disfrutan de una espectacular vista panorámica de la Tierra. En febrero de este año completarán la instalación de un mirador con seis ventanas a los lados y una en su extremo superior, integrado en el módulo Tranquility.

Este segmento, de construcción europea, añadió al complejo orbital un volumen de 800 metros cúbicos y nueve dormitorios.

En 2009, la tripulación de la EEI se ampliaba de tres a seis, lo que obligó entre otras medidas, a instalar un segundo retrete, en el módulo estadounidense Harmony.