Chile, 2 de septiembre.- A pesar del optimismo que reina en la mina de Copiapó, luego de perforar los primeros 25,6 metros de los 700 que demanda la tarea de llegar a los trabajadores, la máquina especial debió frenar al detectarse una falla en las paredes del conducto, informó el encargado de la operación de rescate, André Sougarret.



"Desde aquí a los 100 metros esperamos ver alguna falla, que vamos a ir trabajando en la medida que vayamos conociendo más detalles", dijo el rescatista.



En tanto, el ingeniero coordinador del equipo de rescatistas, Miguel Fortt, descartó que hubiera peligro de derrumbe durante el proceso de rescate. Al respecto explicó que saldrán en una "campana diseñada para una extracción vertical segura". Además, explicó a la agencia de noticias Télam que el equipo se encuentra en la fase de pruebas para evaluar el tiempo que demora cada extracción.



La importancia que tiene esta etapa del proceso de diseño -explicó el ingeniero que participó en 16 rescates de este tipo en varios países del mundo- es que determinará "cuántos dispositivos serán necesarios, cuánto nos demoraremos y en qué condiciones se deberá realizar la extracción".



"Las campanas debe proveer iluminación, comunicación y oxígeno de modo que el extenso trayecto sea lo más seguro y tranquilizador posible", agregó.

También está lista la plataforma para la instalación de la otra perforadora T-130 que hará otro conducto de extracción.



"Nunca en un rescate se debe operar sobre una sola alternativa. Estas deben ser dos o más", dijo finalmente.



Además, desde la Oficina Nacional de Emergencias del Ministerio del Interior se infirmó que la situación alimenticia de los mineros es estable y permite pasar a una dieta de unas 2.000 a 2.500 calorías.



Por este motivo, recibieron la primera comida caliente, albóndigas en salsa, arroz y kiwi de postre, y durante la tarde recibían un suplemento alimenticio con un pan con queso, mientras que la cena fue pollo y peras de postre.