Nueva York, 1 de junio.- Nueva York 1955, una mujer camina por las calles de Manhattan con una elegancia indiscutible enfundada en un vestido blanco plisado. Al pasar sobre la una salida de aire de subte, la fuerza de la gravedad hace lo propio y el vestido se eleva casi hasta la cintura.

Esa escena de La comezón del séptimo año se transformó en una de las más memorables del cine. El vestido, en un ícono. Y Marilyn Monroe, en una leyenda de la sensualidad de los años dorados de Hollywood.

Hoy se celebra el 85° aniversario del nacimiento de la actriz cuya misteriosa muerte a la temprana edad de 36 años terminó por convertirla en un mito. Con esta fecha especial como contexto, el vestido blanco diseñado por Travilla que originó réplicas por todo el mundo y todas las generaciones será subastado, ante la expectante atención de los amantes del cine o de los seguidores de Marilyn.

Es que la actriz Debbie Reynolds decidió subastar parte de su memorabilia de Hollywood el próximo 18 de junio y, entre las reliquias que se exhibirán en el Paley Center for Media de Beverly Hills, se encuentra el “vestido del subte” que se calcula llegará a recibir dos millones de dólares.

“Espero que todos los objetos consigan un hogar feliz, que sean exhibidos, y que incluso puedan terminar en museos”, expresó la actriz, de 79 años, quien decidió vender algunas reliquias de su colección por problemas económicos. “Tenerlos guardados 50 años más no tenía sentido”, agregó, sobre los artículos que otrora vistieron a estrellas como Audrey Hepburn, Barbra Streisand y Judy Garland.