Dejando de lado sus problemas de salud, el mandatario venezolano, Hugo Chávez, encabezó ayer el lanzamiento formal de la campaña presidencial con una caravana masiva por el interior del país.

Con camisa y boina roja -los colores distintivos de sus simpatizantes-, Chávez encabezó un recorrido por el centro-norte del país, en una muestra de que tiene energía para la campaña, pese al cáncer que padece. A lo largo de una marea roja de 18 kilómetros con carteles de apoyo a Chávez y banderas venezolanas, el militar retirado -acompañado de sus más estrechos colaboradores- arrojó besos a la multitud, se golpeó el pecho en un saludo a sus simpatizantes y alzó sus brazos reiteradas veces con un gesto de triunfalismo.

Al final del recorrido en Maracay, un pueblo donde empezó a fraguar su revolución socialista, inició un acto cantando el himno nacional. ‘Arrancó el huracán bolivariano (…) Hoy comienza el ataque, dijo Chávez, quien lidera la mayoría de los sondeos, ante miles de simpatizantes bajo un intenso calor.

‘Chávez ya no soy yo, Chávez es un pueblo‘, dijo ante una multitud enardecida. Al lanzar oficialmente su campaña, el candidato opositor, Henrique Capriles, voló a dos comunidades indígenas asentadas en las fronteras con Brasil (sur) y Colombia (Noroeste).