El papa Francisco llegó ayer a Paraguay, mientras miles de argentinos esperaban en vigilia en Asunción y Caacupé para ver al pontífice.

El Papa arribó ayer por la tarde al aeropuerto internacional de la capital paraguaya, Asunción, donde fue recibido bajo la lluvia por el presidente Horacio Cartes y el arzobispo asunceño, monseñor Edmundo Valenzuela.

En tanto, miles de argentinos comenzaron ayer a instalar carpas o a buscar refugio donde protegerse de la lluvia en los alrededores del santuario de la Virgen de Caacupé, a 40 kilómetros de Asunción, donde hoy esperan ver al Papa en el marco de la primera misa campal en suelo paraguayo.

“La lluvia no nos va a echar”, dijo una mujer que había llegado junto con un contingente de vecinos porteños. Los peregrinos argentinos también se hicieron notar en las calles de Asunción con gorros y banderas celeste y blanca, y los cánticos futboleros típicos.

Las condiciones climáticas adversas en la capital paraguaya hicieron que muchos de los compatriotas optaran por no quedarse a la intemperie cerca del parque Ñu Guazú, donde el Papa presidirá mañana una multitudinaria misa al aire libre.

Autoridades paraguayas confirmaron ayer que son “ciento de miles” los turistas procedentes de la Argentina y Brasil que llegaron para participar de los actos que presidirá el Papa en sus dos días y medio de estadía en el país. Miles de jóvenes esperaban ayer por la tarde la llegada de Francisco tomados de la mano, en un cordón de 13 kilómetros entre el aeropuerto y la Nunciatura en Asunción, lugar previsto para su descanso.

Mientras volaba hacia Paraguay, Francisco le envió un telegrama a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, en el que abogó por un crecimiento de la nación en los valores humanos y espirituales y un mayor compromiso de los argentinos con la justicia y la paz. El telegrama protocolar fue enviado mientras el avión que trasladaba al Papa desde Bolivia a Paraguay, tercera y última etapa de la gira sudamericana, sobrevoló el espacio aéreo argentino.