Un día después del peor atentado en la historia de Turquía, gigantescas mareas humanas marcharon ayer en diferentes ciudades del país para recordar a las víctimas fatales, que ya ascienden a 128 según la oposición, y fueron reprimidas por la Policía en Ankara y en la capital de la región de mayoría kurda, Amed.

Antes de movilizarse al centro de Ankara, la capital de Turquía, el Partido Democrático de los Pueblos (HDP), la alianza de kurdos y la izquierda tradicional que fue la gran sorpresa en las elecciones de junio pasado, informó que ya identificaron 120 cadáveres y que aún restan otros ocho, según consignó la agencia EFE.

El gobierno turco, en cambio, sigue asegurando que 95 personas fallecieron cuando el sábado dos bombas estallaron en medio de una masiva marcha a favor de la paz y en contra de la decisión del presidente Recep Tayyip Erdogan de reactivar el conflicto armado con la guerrilla kurda del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).

Entre los muertos el HDP destacó que hay dos de sus candidatos a diputados para las elecciones del próximo 1 de noviembre