Nápoles, 24 de junio.- La Camorra está detrás del basurero en que se ha convertido Nápoles, la tercera ciudad más importante de Italia. Aparecen los bloqueos: un grupo de mujeres, por ejemplo, vierte bolsas de basura sobre la calle para impedir el paso de autos en la avenida Corsp Vittorio Emanuele, una de las arterias más importantes de Nápoles. Otro conjunto de jóvenes llega en motocicletas y monta un vertedero improvisado en una de las avenidas que comunica capital con provincia, paralizando completamente el tráfico.
Luigi De Magistris es un ex fiscal, del partido Italia de los Valores, que acaba de ganar la alcaldía de Nápoles derrotando a Gianni Lettieri, el hombre de confianza que puso Berlusconi para representar el Popolo Della Libertà (PDL). Este viernes ha viajado con urgencia a Roma para pedir soluciones al Gobierno nacional.
"Berlusconi no ha hecho nada por Nápoles ni por la emergencia de los desechos, porque le da igual: de otro modo, a estas horas ya hubiera tomado medidas" ha dicho De Magistris. "La situación desde el punto de vista higiénico-sanitario es grave, hay un riesgo concreto que pone en peligro la salud de los ciudadanos", añadió.
El presidente de la República, Giorgio Napolitano, también ha mostrado su preocupación por la basura que asfixia Nápoles. La situación también está fuera de control en la periferia de la ciudad. A pesar de todo el alcalde ha implementado algunos planes para amortigur la suciedad general, como planes de recogida de la inmundicia por 24 horas, escolta policial para los camiones de basura, dos nuevas descargas para destinar los desechos acumulados y desinfección callejera. Pequeños remedios a corto plazo a la espera de que el Gobierno reaccione enseguida.
El por qué Nápoles ha amanecido un día más con todas las calles repletas de basura pasa a segundo plano. Lo cierto es que la Camorra controla, entre otros asuntos, la recogida de basura.
Berlusconi ha dicho: "Sí, afrontaremos el problema de la inmundicia" en el próximo Consejo de Ministros. El Primer ministro admitió que era un asunto "que estaba sobre la mesa desde hacía días y sobre el cual" habían empezado a cambiar cosas en profundidad.
Entre tanto, el Consejo de Ministros no se celebra hasta la próxima semana.
