El Parlamento griego aprobó ayer un severo plan de ajuste para afrontar la crisis del país y el riesgo de default, mientras que manifestantes contrarios a la medida se enfrentaron con la policía en Atenas y el primer ministro inició una gira para recabar apoyo europeo a su política económica.
Los choques en la Capital, con corridas, piedrazos y gases lacrimógenos, fueron los más violentos desde el agravamiento de la crisis financiera de Grecia, el año pasado, y durante los disturbios activistas de extrema izquierda propinaron una golpiza a uno de los dirigentes sindicales más importantes del país.
Los enfrentamientos tuvieron lugar frente al Parlamento, donde jóvenes encapuchados cargaron primero contra la guardia ceremonial que protege el monumento de la Tumba del Soldado Desconocido y luego empezaron a tirar piedras a la policía, que respondió con gases y bastonazos.
Al menos cinco personas fueron detenidas y siete policías sufrieron heridas, informaron fuentes policiales.
Más de 10.000 personas se congregaron para protestar contra el paquete de medidas de recorte del gasto público en 4.800 millones de euros, que incluye un aumento general de impuestos y una reducción de un 8% del sueldo de los empleados estatales.
