Miles de polacos despidieron ayer en Varsovia al presidente Lech Kaczynski, cuyos restos llegaron a esa ciudad un día después de que él y gran parte de la élite política y militar del país murieran en un accidente aéreo en Rusia.
El presidente en funciones, Bronislaw Komorowski, y el primer ministro, Donald Tusk, recibieron los restos del mandatario, que viajaron en un ataúd en un avión militar y tras una breve ceremonia religiosa, fue trasladado al palacio presidencial acompañado por una escolta militar.
Durante el trayecto, realizado en un automóvil negro, entre el aeropuerto y la capilla del palacio presidencial, los restos de Kaczynski fueron saludados por las calles por miles de conmovidos polacos que aplaudieron y lanzaron emocionados flores a su paso. Recién hoy el gobierno polaco en funciones decidirá la fecha del sepelio.
Al mediodía local, todo el país guardó dos minutos de silencio en recuerdo de las víctimas, mientras se informó que toda la semana fue declarada de luto nacional debido al trágico accidente en Smolensk (Oeste de Rusia), calificado por el primer ministro como "la mayor tragedia de Polonia desde la Segunda Guerra Mundial".
Ayer, los investigadores rusos descartaron que una falla técnica haya provocado el accidente del avión en el que murieron más de 95 personas. Según investigadores, se advirtió al piloto varias veces de las malas condiciones meteorológicas y de la espesa niebla reinante en el lugar, lo que no impidió que éste realizara varios intentos de aterrizaje.

